Se ha iniciado ya el Mes Cívico y la ocasión siempre es oportuna para revitalizar el compromiso nacional hacia un futuro mejor para todos

Estamos hoy en 2017, y la coyuntura histórica nos recuerda a cada instante que los salvadoreños tenemos tareas básicas pendientes para poder ordenar nuestro presente y darle insumos constructivos a nuestro futuro.
Enlace copiado
Enlace copiado
Septiembre es el mes emblemático de nuestras recordaciones patrióticas, porque fue allá, un 15 de septiembre de 1821, cuando se proclamó la Independencia centroamericana, hace ya casi dos siglos. En el curso de los años siguientes, los 5 países que formaron la Federación fueron pasando a ser Estados con vida propia, y cada uno de ellos siguió su ruta de destino. En lo que corresponde a El Salvador, el proceso evolutivo muestra, como es natural, características muy identificables en el tiempo, y tenerlas presentes en cada una de las etapas de dicha evolución es esencial para saber de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos. Por eso es tan ilustrativo y significativo ir haciendo valoraciones periódicas del avance nacional, con sus dificultades y con sus proyecciones, en función de hacer de El Salvador un país cada vez mejor en todos los sentidos.

Estamos hoy en 2017, y la coyuntura histórica nos recuerda a cada instante que los salvadoreños tenemos tareas básicas pendientes para poder ordenar nuestro presente y darle insumos constructivos a nuestro futuro. Aunque han transcurrido ya más de 25 años desde que El Salvador entró en la etapa de posguerra luego de concluido el conflicto bélico interno, todavía hay mucha tarea por hacer en lo referente a la pacificación nacional en pleno, y esto va íntimamente enlazado con la activación de los valores patrióticos fundamentales; y por ello este momento de conmemoración cívica se vuelve muy oportuno para revisar propósitos y definir estrategias de orden nacional.

El Mes Cívico, entonces, no debería quedarse en un conjunto de celebraciones ceremoniales, que con frecuencia caen en la superficialidad, sino que tendría que contener un ejercicio reflexivo en múltiples espacios del quehacer tanto público como privado, para entender cómo tendríamos que entender y activar el civismo en nuestros días, cuando hay tanta necesidad de revivir energías patrióticas y de promover iniciativas que fortalezcan la democratización que tantos obstáculos va encontrando en el camino. Lo que habría que tener presente en todo caso es que el tratamiento eficaz de la problemática nacional no resulta de un mero ejercicio político o técnico, sino que requiere el insumo de los valores, tanto en lo personal como en lo social; y el elemento integrador tiene que ser el sentimiento de pertenencia nacional, que ha venido desactivándose en el curso del tiempo, con los efectos erosivos que están a la vista.

Promover el espíritu patriótico debe convertirse en un mecanismo virtuoso para resaltar todo aquello que los salvadoreños compartimos como tales, en el trasfondo de las múltiples diferencias que hay en el conglomerado, que es plural por naturaleza. Y potenciar entonces dicho espíritu sería hacer un aporte decisivo a la posibilitación de entrar en una fase en que las diferencias existentes dejen de ser escollos para volverse palancas.

Hay que insistir en estos conceptos, y hacerlo muy especialmente durante las fechas marcadas por la coloración cívica, que invoca símbolos de convivencia y proyecta imágenes de trabajo en común.

Septiembre, pues, es una oportunidad que se nos presenta anualmente para ponerle atención a lo que necesitamos como salvadoreños para ir saliendo de veras adelante, y no hay que dejar pasar estos días como si sólo trajeran simples rememoraciones del pasado.
 

Tags:

  • Independencia
  • civismo
  • patria
  • valores
  • futuro

Lee también

Comentarios

Newsletter