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Se logró al fin aprobar el Presupuesto General en forma prácticamente consensuada

El Presupuesto General es un instrumento básico para el ordenamiento progresivo y la ejecución oportuna de la política pública. Es por ello que contar con el Presupuesto aprobado a tiempo y de manera correcta es determinante para que la actividad nacional pueda desenvolverse como debe ser.
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Luego de muchas semanas en las que se hicieron sentir las diferencias partidarias en lo tocante a este punto tan sensible para la marcha normal del país, y de varias sesiones plenarias legislativas en las que no se llegaba a acuerdos finales al respecto, por fin fue aprobado el Presupuesto General del Estado en la noche del pasado viernes, con votos de todos los partidos; sin embargo fue notoria la votación dividida correspondiente a la bancada del partido ARENA, de cuyos 35 diputados 18 votaron a favor, 6 votaron en contra, 8 no votaron y 3 estuvieron ausentes. Este es un dato políticamente muy revelador, porque indica que las diferencias internas son hoy hechos que se reiteran, aunque no en todos los partidos salgan a la luz.

Dos puntos importantes hay que destacar en relación con este Presupuesto correspondiente a 2018: en primer lugar, el haber hecho esfuerzos persistentes para lograr que se aprobara casi a tiempo representa un signo de que, pese a todas las dificultades y contratiempos que se presentan en el camino, la realidad se va imponiendo cada vez con más capacidad de hacerse valer; y también de manera relevante hay que destacar que en esta oportunidad ya no se pudo hacer ningún giro artificioso para ocultar el desfinanciamiento, como venía siendo ya tradición perversa, y así la negociación partidaria tuvo que contemplar una emisión de bonos que se logró reducir a 350 millones luego de los ajustes pertinentes. Esto último evita que el Presupuesto salga ficticiamente balanceado para evitar la necesidad de la mayoría calificada en la Asamblea.

Los dos partidos mayoritarios tuvieron que negociar hasta el final, porque ninguno de ellos podía exponerse a cargar con las consecuencias de que no hubiera acuerdo con todas las consecuencias que ello acarrea, sobre todo de cara a las delicadas elecciones que están a las puertas. Y esto tuvo el efecto adicional de que se lograran ciertos ajustes al proyecto original de Presupuesto, con algunas reducciones de gastos y también con reasignaciones de fondos en áreas muy sensibles como son la atención a los veteranos de guerra, la reactivación de la caficultura y el refuerzo financiero al Tribunal Supremo Electoral.

La prolongada y minuciosa discusión sobre toda la temática presupuestaria puso en evidencia, esta vez con más notoriedad, el imperativo de replantearse dicha temática, para que el Presupuesto General del Estado esté siempre acorde con el realismo financiero y con lo que la población reclama y merece. Puntos como el respeto sin reservas a la Ley de Responsabilidad Fiscal y la sujeción estricta a las resoluciones constitucionales pertinentes han estado sobre la mesa de discusión en el curso de este proceso, lo cual es otra muestra de que toda esta dinámica se halla en vías de renovación.

El Presupuesto General es un instrumento básico para el ordenamiento progresivo y la ejecución oportuna de la política pública. Es por ello que contar con el Presupuesto aprobado a tiempo y de manera correcta es determinante para que la actividad nacional pueda desenvolverse como debe ser. En tal sentido, el acuerdo presupuestario al que se llegó sólo con 5 días de retraso es, pese a todos los cuestionamientos posibles, una buena noticia para el país en general.

Ahora viene la tarea del seguimiento, que debe ser constante y minuciosa, para que vayamos mejorando en forma consistente.

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