Se van estabilizando mejorías en el área de seguridad ciudadana

Todas estas cifras resultan reveladoras de que algo muy importante, en el plano positivo, viene produciéndose dentro de una problemática que hasta hace muy poco parecía invulnerable a todo tratamiento eficaz.
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<br /><p>Según el más reciente informe de las autoridades de Justicia y Seguridad Pública, correspondiente al mes de junio recién pasado y al primer semestre del año en curso, los datos son alentadores. En lo que se refiere a junio, en comparación con el mismo mes del pasado año, hay una disminución de homicidios de más del 50%, lo cual mantiene el promedio en 5.5 por día, muy por debajo de los porcentajes que venían creciendo hasta el comienzo del presente año, cuando se tenían niveles de más de 12. En lo que corresponde al consolidado de homicidios del primer semestre de este año, se dan 552 menos que en el mismo período de 2011. </p><p>Todas estas cifras resultan reveladoras de que algo muy importante, en el plano positivo, viene produciéndose dentro de una problemática que hasta hace muy poco parecía invulnerable a todo tratamiento eficaz. </p><p>Es evidente que el llamado pacto entre pandillas para dejar de matarse entre sí ha sido un factor decisivo al respecto, así como el accionar institucional de los entes encargados de la gestión directa en el campo de la Seguridad. Esto hay que resaltarlo y recalcarlo, porque en el ambiente estamos necesitados de noticias que estimulen la confianza en que existen vías de solución factibles para nuestros problemas más agudos y apremiantes.</p><p>Desde luego, el tema de seguridad, en sus diversas y complejas expresiones, se halla íntimamente vinculado con otras cuestiones muy delicadas que operan en la realidad, como el empleo y la educación. La necesidad generalizada de empleo se patentizó una vez más en estos días con la respuesta de solicitudes al llamamiento público que hizo el Ministerio de Hacienda para llenar plazas en el caso de que fuera necesario por los movimientos huelguísticos internos. La gente necesita trabajo, y el sistema tendría que ofrecer oportunidades de calidad. </p><p>Esto sólo puede realizarse si hay una dinámica realmente interactiva entre el sector público y el sector privado, que, en vez de eso, siguen enfrascados en disputas cada vez más agrias y desgastantes. Habría que empezar, pues, por enderezar actitudes y compatibilizar voluntades. </p><p>Y, en lo que a educación se refiere, las oportunidades deben estar acordes con las necesidades y aspiraciones tanto de la población como del país. </p><p>Si tuviéramos en funciones un sistema de oportunidades educativas que fuera de veras al encuentro del talento ahí donde se halle, y que por ende estuviera diseñado para asegurar la autorrealización de todos los salvadoreños sin excepción, estaríamos en ruta de potenciar los tres factores básicos para una convivencia pacífica y progresista: productividad, competitividad y seguridad. </p><p>Así como se está haciendo en el área de Seguridad Pública, hay que animarse a poner en práctica la creatividad y a apostarle a la efectividad en todo, para ir haciendo posibles los resultados que se buscan. Cada problemática tiene, por supuesto, su propia naturaleza, y esto hay que tenerlo siempre presente, para no caer en las fórmulas mecánicas de solución; sin embargo, todas esas problemáticas están enmarcadas en un solo espacio, que es la realidad nacional, y es a partir de ahí que hay que generar todos los enfoques de trabajo. </p><p>Volviendo al punto específico de la Seguridad Pública, habría que mantenerse en la línea de profundizar y ampliar las estrategias en vigencia. Con el tiempo transcurrido, ya se puede tener sustentada confianza en que vamos en buena dirección. </p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>

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