Seguimos perdiendo nuestro capital humano

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Cada día se van cientos de personas de forma ilegal, no importando amenazas de deportación, muros y riesgos de viaje, incrementando con ello, la disminución de la mano de obra calificada, la desintegración familiar y otros factores que en una sociedad como la nuestra con tantas necesidades esto no abona en nada a su crecimiento y desarrollo.

Para ciertos sectores esto puede ser bien visto económicamente ya que ayuda a generar ingresos al país en concepto de remesas, según el BCR el 17 % del PIB proviene de las remesas familiares, pero lo que quizá no se ha dimensionado es que estamos quedándonos sin el capital humano, mano de obra calificada, sin opciones futuras, estamos dejando perder ese insumo que más adelante nos hará falta y que si se lograra aprovechar, ya estaríamos a otro nivel con el resto de países que hoy por hoy sí están apostándole a las capacidades y habilidades de sus ciudadanos.

Según datos de migración y extranjería, cada día abandonan el país de forma ilegal un promedio de 400 salvadoreños, muchos de ellos en edades comprendidas entre los 8 a 45 años, con escolaridades que van desde primaria, técnicos, estudiantes hasta profesionales universitarios, esta gente forma parte de la población económicamente activa PEA.

Excluyamos la inmigración legal, muy normal aquí y en cualquier parte del mundo. ¿Qué fomenta la inmigración ilegal? Sin lugar a dudas tenemos: 1) el factor delincuencia, muchos tienen que abandonar el país obligados por la delincuencia, al no tener la protección del Estado a través de las instituciones encargadas de velar por la seguridad, no queda de otra que irse a como dé lugar, 2) la falta de oportunidades, encontrar un empleo es el primer obstáculo con el que se encuentran las personas ya sea que tengan o no un nivel académico y laboral, las opciones de empleo son pocas, 3) la falta de ingresos justos y acordes a las necesidades actuales, con salarios bajos y prestaciones mínimas o nulas, muchos no logran subsistir teniendo que verse obligados a buscar mejores destinos para poder cubrir las necesidades básicas de sus familiares, me dio tristeza ver en otro país ingenieros salvadoreños haciendo trabajos de albañilería, limpieza de calles, etcétera, porque la paga es “mejor”, cuando esos profesionales deberían estar aquí dando todo su potencial y contribuyendo al desarrollo de su país, 4) los profesionales que si bien están en un empleo pero sus necesidades y aspiraciones no son cubiertas, son mano de obra calificada, pero subutilizada, esto los obliga a buscar nuevas opciones de crecimiento, desarrollo profesional y económico y en su mayoría es fuera del país.

Muchos podrán decir que estas condiciones es pura percepción o que la educación es de muy baja calidad, pueda que tengan razón en cierta medida, hay muchas deficiencias, pero eso es algo que se puede corregir, que se puede solucionar, pero la pérdida de nuestra gente, de los actuales y futuros profesionales eso no se puede solucionar tan fácilmente.

¿Seguiremos apostándole a que nuestra gente se vaya?, ¿seguiremos preparando a los nuestros para que otros países los aprovechen? Creo que esto no es lógico ni sensato desde ningún punto de vista.

¿Ante este panorama qué se puede hacer? En primer lugar las instituciones de gobierno deben hacer su parte, la seguridad pública, jurídica, educación, salud, crear las condiciones y oportunidades para que nuestra gente no se vea obligada a irse, esto debe ser una política agresiva que no acepte medias tintas, las empresas e instituciones locales deben aprovechar su capital humano, permitiendo que este se desarrolle, pagando salarios acorde a su nivel, caso contrario seguiremos viendo cómo otros aprovechan lo que aquí nos cuesta preparar y luego lo desaprovechamos.

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