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Señales poco alentadoras

<p>El lunes anterior, valorábamos como un paso importante la reunión de la Comisión de Agenda de País –en la cual participan todos los partidos representados en la Asamblea Legislativa– para iniciar un proceso de diálogo que conduzca a desentrampar el “impasse” provocado por la negativa de cuatro de ellos de cumplir con las sentencias de la SC que declara la inconstitucionalidad de las designaciones de magistrados de la CSJ en 2006 y 2012. Sin embargo, al final del artículo hacíamos ver el riesgo de que la solución del diferendo y su secuela continuaran por largo tiempo.</p>
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<p>Pero los acontecimientos del jueves pasado podrían ser el preludio de algo más grave: una escalada de la confrontación, ya no entre una parte del congreso y la SC, sino entre grupos sociales que puede derivar en una desestabilización total. Todo, por la ceguera y la insensatez de algunos grupos parlamentarios que se niegan a procesar la idea de que la mayor parte de la ciudadanía respalda las referidas sentencias, al tiempo que rechaza la injerencia de terceros (CCJ) y advierte sobre el riesgo de que el proceso democrático entre en una franca involución.</p><p>&nbsp;</p><p>El “Pronunciamiento del FMLN en torno a la Problemática de la Corte Suprema de Justicia” solo viene a confirmar que para la izquierda del país lo único legítimo y aceptable es su verdad. Además, dejan al descubierto (todavía más) su cinismo y doble moral, cuando le achacan a otros la responsabilidad de la incertidumbre e inestabilidad en que puede caer el país por sus acciones. El comunicado conjunto con los otros partidos satélites solo confirma la conjura contra la institucionalidad democrática del país.</p><p>&nbsp;</p><p>Habrase visto tanta desfachatez, cuando lo que subyace en una buena parte de las sentencias de la sala es el reconocimiento de los abusos de poder que se han cometido aun después del Acuerdo de Paz. Y algo de más actualidad: evitar que toda la organización del Estado esté al servicio del partido gobernante y sus compañeros de viaje, para blindarse contra cualquier intento de escudriñar sus propias fechorías.</p><p>&nbsp;</p><p>Sin duda el ataque de que fue víctima el director ejecutivo de la ANEP es un subproducto –por cierto muy grave– de la campaña mediática que mantiene el FMLN y sus epígonos en un intento poco inteligente de acallar la crítica social. Y como se preguntara a un amigo ¿qué pasaría si el agredido hubiera sido el señor Merino –no el diputado que a cada rato nos da lecciones de ética, buena conducta y civismo– sino el que apareció en los discos duros de las computadoras de Raúl Reyes, alto dirigente de las FARC que fue abatido por las fuerzas armadas colombianas? Seguramente a estas alturas, el Frente, acompañado de sus peones, ya hubieran denunciado a la empresa privada ante la CCJ por orquestar una agresión contra uno de sus altos dirigentes.</p><p>&nbsp;</p><p>Y en referencia a ese mismo punto, ha quedado grabada la exigencia de otro alto dirigente del Frente de que se suspendiera la movilización organizada por la sociedad civil, como requisito para seguir conversando en dicha comisión, aunque según ha trascendido, esta no funciona y todo es parte de una estrategia para confundir a la ciudadanía.</p><p>Seguramente mientras ponía esa condición, los operadores del partido estaban organizando a sus huestes para enfrentarse a una marcha cívica. Este es el mismo personaje que advirtió que, en paralelo al descontento mostrado por la sociedad civil ante el irrespeto de que ha sido objeto nuestra Carta Magna, podía estarse fraguando un golpe de Estado.</p><p>Creo que solo en mentes enfermas puede caber este extremo, aunque todo es posible, a juzgar por lo que el mismo u otro personaje advirtió de que sus bases están listas. La pregunta es: ¿para qué? Reitero entonces, que el problema va para largo, anticipando que se podría agravar conforme se acerquen las elecciones de 2014.</p><p>&nbsp;</p>

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