Sencillamente contradictorio

Han pasado los años y ahora, en contra de lo que suscribieron hace 25 años con lágrimas y sangre, el gobierno del FMLN ha permitido que la Fuerza Armada retome tareas de seguridad pública.
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En abril de 1991, en el Acuerdo suscrito en México, el FMLN incluyó el punto VI: Declaración Unilateral del FMLN. Allí dejó constancia escrita e histórica de no estar de acuerdo sobre definir a la Fuerza Armada como institución permanente y dejar pendiente las reformas constitucionales para la necesaria desmilitarización.

Supongo que hace 26 años, los dirigentes del FMLN visualizaban una sociedad salvadoreña similar a la de Costa Rica, sin tanquetas en las calles, sin desfiles militares, sin acrobacias militares, sin gastos militares millonarios. Supongo que en aquel entonces, aspiraban a una sociedad democrática y consolidada, que sometiera a cualquier fuerza militar. Supongo que en aquel entonces, soñaban con un ejército reducido al mínimo y un presupuesto millonario liberado para atender la educación y la salud. Supongo que en aquel entonces, hasta soñaban que no teníamos ejército porque un país comprometido con la unión centroamericana no lo necesita.

Han pasado los años y ahora esos sueños seguro que los sepultaron. Y eso es una lástima. Han pasado los años y ahora, el gobierno del FMLN está empeñado en fortalecer financieramente a la Fuerza Armada con lo que eso significa para otros sectores. Han pasado los años y ahora, en contra de lo que suscribieron hace 25 años con lágrimas y sangre, el gobierno del FMLN ha permitido que la Fuerza Armada retome tareas de seguridad pública. Y han pasado los años y nuevamente tenemos las mismas imágenes que vivimos durante el conflicto armado.

25 años después, la Fuerza Armada, con sus efectivos, tanques y armas, está adornando el paisaje de calles y avenidas. Y peor aún, la Fuerza Armada termina siendo aclamada y demandada por la ciudadanía ante la ineficacia de la estrategia de seguridad pública. En las escuelas, pusieron efectivos militares. Llegaron un rato y se fueron. En el sistema carcelario, pusieron efectivos militares para control... Y ¿quién está irrespetando el espíritu de los acuerdos de paz? ¿Quién está violentando la institucionalidad?

Hay que preguntárselos porque lo menos que se espera es consecuencia con lo que se cree, se dice y se hace. Y aquí estamos fallando. Y se está fallando porque donde se pone el dinero está la prioridad. La Fuerza Armada no tiene competencia alguna en seguridad ni en inteligencia. Sí lo tiene la Fiscalía General de la República, responsable de dirigir la investigación del delito, promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, y entre otras, defender los intereses del Estado y la sociedad.

Al gobierno del FMLN no le interesa que la Fiscalía General de la República haga su trabajo. A esta conclusión es fácil y rápido llegar cuando se analiza el apoyo financiero que la Fiscalía General de la República recibe con los fondos que todos los salvadoreños pagamos por el uso de telefonía. No importa en dónde está y qué tipo de servicio tiene, todos estamos contribuyendo al pago de la seguridad. Y aunque son millones los que se recaudan, la seguridad no llega porque la estrategia no demuestra efectividad en el territorio.

Al gobierno del FMLN no le interesa que la Fiscalía General de la República haga su trabajo. Lo dejan fueran de la repartición de los recursos que se recaudan del impuesto a la telefonía. Y ¿a quiénes les conviene tener una Fiscalía limitada en recursos? Hay que preguntarlo y responderlo porque las vivencias y experiencias que hay en el país vecino obligan a demandar a las instituciones una lucha frontal contra el crimen y contra la corrupción. Y la investigación del delito le compete a la Fiscalía General de la República. A nadie más.

En contra de toda lógica, el gobierno del FMLN prioriza el apoyo financiero a la Fuerza Armada con nuestros impuestos en telefonía. Contra toda lógica, el gobierno del FMLN prioriza gastar millones para aceptar la donación de helicópteros en desuso en un país asiático. Justifica el gasto millonario en traer chatarra, para que la Fuerza Armada combata el crimen. ¿Qué atribuciones tiene? ¿Quien puede creerles? Contra toda lógica, el gobierno del FMLN continúa en su empeño de irrespetar los acuerdos de paz comprometidos en quitarle a la Fuerza Armada tareas de seguridad. Contra toda lógica, continúan militarizando calles y avenidas del país reconociendo que la institucionalidad creada para tales fines no funciona.

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