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Señor Luers: “Mi interés por defender la vida jamás ha sido un conflicto, ha sido una bendición”

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Señor Luers: “Mi interés por defender la vida jamás ha sido un conflicto, ha sido una bendición”

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Con relación a las opiniones vertidas en la carta que me dirigió el pasado martes 18 de octubre de 2016, deseo comentar lo siguiente: soy un salvadoreño católico, que recientemente me incorporé a la política partidaria, como Director de Información del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA) del Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), sin vestigio de oportunismo político alguno, tan solo busco con mi experiencia y conocimientos en comunicación, contribuir a la Patria desde ese cargo, histórico por cierto, ya que fuimos elegidos por las bases de ARENA, sin renunciar a nuestros principios y valores.

Según su apreciación poseo “tres sombreros”, uno como publicista, otro como vocero de un “movimiento católico” y el tercero como Director de Comunicaciones del COENA, los cuales, según su opinión son incompatibles.

El conflicto de intereses no existe, porque además del libre albedrío que Dios nos dio, vivimos en un sistema de libertades. La libertad es el derecho de hacer elecciones en cada área de nuestra vida, respetando la misma libertad que tienen los demás. Yo tengo libertad de culto, libertad de asociación, libertad de iniciativa, libertad de conciencia, libertad de expresión.

Indistintamente de las razones que lo trajeron a nuestro país, en momentos de mucha convulsión social y política, usted decidió quedarse aquí y ahora tiene diferentes roles en la sociedad, los cuales se le respetan. El de empresario de restaurantes, el de mediador y el de columnista. Como columnista que también soy desde hace muchos años, en diferentes medios, siempre he abordado diversidad temas, pero siempre respetando las libertades de los demás, enfocado en el problema, sin atacar personas por su religión, ideología, principios o valores. Así, usted tiene la libertad de estar en desacuerdo conmigo, así como yo tengo la libertad de no opinar lo mismo que usted, pero a diferencia de su carta, predicando con la tolerancia y el debido respeto a la libre emisión del pensamiento de los demás.

Usted tiene el derecho de querer generar un debate sobre la problemática del aborto, yo tengo el derecho de creer que es un asesinato vil al más inocente de todos, al no nacido, al que no puede defenderse.

Yo no tengo necesidad de conocer la Constitución de Alemania, pero usted sí debería tener conocimiento de nuestra Carta Magna, que dice en su art. 1, “...que reconoce como persona a todo ser humano desde el instante de la concepción”.

Primero la ley divina, que no depende de los hombres, después nuestra Constitución y los principios de ARENA, coinciden en el derecho a la vida y la defensa de la misma. No soy yo quien lo dice. ¡Es la Constitución de la República de El Salvador y los estatutos del partido!, en los cuales creo, profeso y defiendo.

La vida inicia desde la concepción, según nuestra Constitución Política, ratificado sin ningún voto en contra en el año 1999. Usted como buen observador de nuestra historia, sabrá que no tuve injerencia en esa votación, tampoco tuve participación en la redacción de los estatutos de ARENA; en sus principios art. 10, “reconoce la libertad de los salvadoreños para elegir su fe y creencias religiosas”. Asimismo, definen que el bastión primordial que debe regir la conducta de los nacionalistas está formado por tres elementos: Dios, Patria y Libertad.

Sobre su apreciación de mi vocería en un movimiento católico, déjeme aclararle que no soy vocero de nadie. Soy fundador y editor del periódico digital católico Laus Deo, sin fines de lucro. Lamento su confusión al llamarle movimiento a un medio de comunicación para la evangelización. Laus Deo fue creado entre otras cosas, porque soy un fiel creyente de Dios, de los principios y de los valores cristianos.

Ser Católico, ser empresario y miembro de un partido político no son funciones excluyentes, al contrario, “mis tres sombreros” son coherentes. Como bien dice el Papa Francisco: “...Un buen católico debe inmiscuirse en política, un buen católico debe entrometerse en política, dando lo mejor de sí, para que el gobernante pueda gobernar...”. Finalmente, desde todos mis roles y con todos los sombreros que pueda, DEFENDERÉ la vida humana por ser sagrada e inviolable y para eso, con fe en la misión a la que me he consagrado, necesito mucho tiempo, tiempo que no me sobra para seguir contestando cartas.

¡Bendiciones!

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