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Señor alcalde: preservemos un histórico sobreviviente

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Sigfrido Munés

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Ha sido costumbre ancestral en nuestro país que los nuevos funcionarios, en vez de construir, destruyan lo hecho por sus antecesores. Usted, señor alcalde, pinta como una probable excepción y esperamos que pueda mantenerse en esa ruta. Sus declaraciones en tal sentido nos hacen revisar lo dicho en un artículo por el arquitecto restaurador Joaquín Aguilar, graduado con Maestría en Italia y fundador de la Dirección de Sitios y Monumentos de la entonces Dirección de Cultura, Juventud y Deportes. El arquitecto Aguilar comenta la propuesta restauración del secular Parque Bolívar, que aquí nos ocupa, y los trabajos que se realizan en el Parque Cuscatlán, como parte del ambicioso corredor urbano en el centro de San Salvador. Esta obra podría ser a breve plazo la satisfacción de las legítimas demandas de la ciudadanía para que el corazón de nuestra metrópoli recobre su señorío y vale como la continuación del remozamiento iniciado por la anterior municipalidad. El presidente electo, la embajadora Manes por medio de la AID, y empresas privadas, impulsan este proyecto municipal anunciado por el alcalde Muyshondt.

El arquitecto Aguilar hace un bien argumentado llamamiento a conservar el valor histórico y artístico del último de los parques que dieron su fisonomía y acento al primer distrito de la capital, el Parque Bolívar. Hay un mandato legal que respalda su conservación y estilo, es la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural en lo que dice "que no se puede desnaturalizar un inmueble que tenga al menos cincuenta años". ¿Esta vez se cumplirá la ley o será ignorada?

Es oportuno reproducir datos históricos que exhibe en su nota el señor Aguilar:

"La Prensa Gráfica sacó un artículo en junio de 1990 cuyo título decía ‘Restauran Parque Bolívar y respetan diseño original creado en el año de 1908’. El costo de las obras fue de 120 mil colones aproximadamente, aportados por el Banco Central de Reserva y la empresa privada, a través del Comité de Proyección Social de la alcaldía de San Salvador. El artículo cita que el proyecto original de 1908 estuvo a cargo de don Juan Munés, director general de Parques en esa época. Hablamos entonces de una obra de ciento once años". (Esto es relevante dado lo que la ley respectiva manda).

"Luego, el 17 de diciembre de 1999, se inaugura de nuevo el parque Bolívar, esta vez por iniciativa de la Universidad Tecnológica de El Salvador. Los trabajos estuvieron a cargo del arquitecto José María Escobar. También en esta ocasión se le dio el mismo tratamiento respetuoso a la traza del parque".

"Además de su valor histórico –nos dice el arquitecto Aguilar– el parque Bolívar posee un alto valor artístico, se percibe en él la influencia del modernismo español. Se puede ver que su creador (don Juan Munés, paisano y seguidor de Gaudí) dominaba las proporciones y que, con maestría, ejecutó las decoraciones Fitomorfas del quiosco, las ramas de árbol le dan un impacto visual muy fuerte, convirtiéndolo en el elemento más relevante del parque. Las bancas siguen los motivos decorativos del quiosco, pero son más discretas de acuerdo con su función, pero muy bien logradas". "Podemos concluir, pues, que el parque Bolívar, además de ser un valioso testimonio de nuestra memoria histórica, es una obra de valor artístico de carácter único, el cual debemos conservar para heredar a las nuevas generaciones. Patrimonio que, además, les permite crear un nexo con el pasado; por lo tanto es nuestra responsabilidad conservarlo". "Conservarlo no quiere decir no intervenir, sino hacerlo en forma correcta".

Esperemos que el señor alcalde atienda los sólidos argumentos del arquitecto Aguilar y preserve con admiración y cariño un tesoro sobreviviente a una docena de terremotos.

Tags:

  • funcionarios
  • alcalde Muyshondt
  • parque Bolívar

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