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Ser y sentirse valorado. Parte 2

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Kalena de Velado

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Finalizamos esta época de reflexión alrededor del mundo con la Pascua, que celebra la grandiosa noticia de la Resurrección de Jesús. Comentaba en la columna anterior que, independientemente del estado de la fe cristiana (o ausencia total) en una persona, resulta interesante conocer los valores profundamente humanistas detrás del fenómeno cultural más influyente de los últimos tiempos, ocurridos durante la primera Semana Santa hace más de dos milenos en la histórica y bellísima ciudad de Jerusalén.

Hablábamos de por qué es importante hacer una pausa reflexiva para recuperar el humanismo en una sociedad. Y decíamos que nos jugamos la civilización tal como fue concebida en el pensamiento de la Cultura Occidental, de la cual se alimenta nuestra joven democracia salvadoreña. Según lo comentó Rob Riemen en una charla impartida en FUSADES. Solamente el humanismo puede responder a las grandes preguntas, las que se refieren a la tragedia, a la felicidad y al significado de la vida... jamás serán respondidas por la ciencia porque esta acaba donde comienza el espíritu... Nadie podrá avanzar ni un ápice en dirección a un nuevo orden social sin que se desarrolle antes un clima espiritual alternativo, una nueva sensibilidad hacia la nobleza de espíritu. Rob Riemen en http://www.expansion.com/blogs/territorio-comanche/2018/03/01/para-combatir-esta-era.html

Eso mismo hizo el gran pensador católico Santo Tomás de Aquino en la Edad Media, quien halló una vía para reconciliar la valorización del mundo material de Occidente con los principios y dogmas del cristianismo, a través de una inteligente y bien razonada interpretación de Aristóteles (inicio del humanismo clásico). Aquino señaló que ambas visiones son compatibles, ya que la dos proceden de Dios por lo que no podrían entrar en contradicción sino que más bien son complementarias. Siendo las revelaciones cristianas conocidas por la teología, mientras que las de orden natural serían accesibles por el entendimiento (ciencia y filosofía).

Por lo tanto, ciencia, filosofía y teología son distintas y complementarias, pero todas son racionales. (La teología deduce racionalmente a partir de las premisas reveladas). La plenitud del ser humano (decía Santo Tomás) es tener para el hombre (y la mujer) un sentimiento de amor y de piedad... Explicaba el Dr. Aquino que la gracia de Dios "no destruye la naturaleza, sino la perfecciona... que para hacer morir en nosotros mismos el amor egoísta, que es la raíz de todos nuestros males, debemos amarnos a nosotros mismos, a nuestra alma y nuestro cuerpo, con un amor de caridad... que sin el amor no hay virtud perfecta; que las virtudes de los paganos (que los jansenistas llamaban vicios resplandecientes) son, aunque bajo un estado imperfecto, verdaderas virtudes de orden natural, y que las virtudes sobrenaturales no reemplazan las virtudes naturales, sino las evocan, las fortifican y las realzan; enseña que lo que ante todo importa en la Ley Nueva (que no es una ley escrita, sino una ley infusa en el corazón) es la Gracia del Espíritu Santo, que es dada por la fe viva... Al rehabilitar en Dios a la criatura y el orden natural, el humanismo de Santo Tomás rehabilita en Dios el arte y la belleza. Y rehabilita también la vida de la ciudad profana, el orden social y político, el movimiento de progresión temporal de la humanidad". Conferencia dictada por Jacques Maritain en 1941 ante la Medieval Academy of America, Princeton University, (incorporada en 1944 al libro: De Bergson a Santo Tomás de Aquino). http://www.jacquesmaritain.com/pdf/08_HUM/12_H_HumSTA.pdf

Termino esta reflexión humanista de Semana Santa con un resumen del valor y dignidad desde la mirada de Amor de Jesús: "...Desde la Cruz, nos mira y nos dice: Te conozco perfectamente. Antes de morir he podido ver todas tus debilidades y bajezas, todas tus caídas y traiciones... y conociéndote tan bien, tal como eres, he juzgado que vale la pena dar la vida por ti». La de Cristo es una mirada amorosa, afirmativa, que ve el bien que hay en nosotros (el bien que somos) y que Él mismo nos concedió al llamarnos a la vida. Un bien digno de Amor; más aún, digno del Amor más grande" (cfr. Jn 3,16; 15,13). https://opusdei.org/es/article/libro-electronico-para-mi-vivir-es-cristo/

Tags:

  • Pascua
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  • Santo Tomás de Aquino
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