Lo más visto

Más de Opinión

Si sembramos hoy, tendremos frutos mañana

Qué indignante la noticia que conmovió a todos los salvadoreños sobre el hecho ocurrido el 6 de este mes: “Busero atropella y mata a mujer que le reclamó por chocarle el vehículo”.
Enlace copiado
Enlace copiado
Este caso debería de marcar precedencia para que los presentes y futuros gobernantes de este país logren analizar el nivel de intolerancia y violencia que las personas de El Salvador sufren en este momento y que no es por culpa de los 20 años de Arena o por los cinco años de Funes que nos encontramos en este nivel; es porque nadie se ha visualizado más de sus cinco años de gobierno creando y ejecutando programas permanentes para la educación y el crecimiento de los niños salvadoreños.

El documento de UNICEF “Para financiar el desarrollo hay que invertir en los niños y niñas”, publicado en 2002, menciona lo siguiente: “Dado que la salud y el bienestar de una persona se establecen durante los primeros años de vida, como mínimo los niños y las niñas necesitan un conjunto de servicios sociales básicos que abarque una atención de la salud de calidad, educación, agua potable, saneamiento adecuado, de modo que puedan crecer y plasmar plenamente su potencial, libre de enfermedades, desnutrición, analfabetismo y privaciones”.

Además, manifiesta que “la pobreza tiene muchos aspectos, no solo por los bajos ingresos, la mala salud y la falta de educación, sino también por la marginación social y política y la discriminación por motivos de género y otro tipo”. Y advierte que “también es necesario crear ámbitos libres de inseguridad, violencia y discriminación, para que los niños puedan vivir con dignidad y aprovechar las oportunidades disponibles”.

Según el documento mencionado, esos son sus derechos, consagrados en la Convención sobre los Derechos del Niño y los elementos fundamentales de un mundo libre, pacífico y próspero.

El hecho recién sucedido no es el primer caso de asesinato por intolerancia o violencia en El Salvador. Se puede mencionar otro caso sucedido años atrás (22 de agosto de 2010), en la noticia “Un capitán muere acribillado tras disputa por parqueo en la Cima II”, en donde se observó nuevamente el nivel de educación y desarrollo en que los salvadoreños nos encontramos en este momento.

Casos como los publicados en las noticias o que vivimos constantemente, como peleas absurdas por parqueos, gritos e insultos en las calles salvadoreñas a la hora del congestionamiento vehicular, imprudencias a la hora de manejar que terminan en homicidios, entre otros que se viven a diario, nos demuestran que hay un dispositivo que se está detonando en esta generación, la cual (en mi percepción muy particular) radica en la violencia familiar que se vive en muchos hogares salvadoreños, en el abandono de hogar que es común de alguno de los padres y la falta de buena educación (académica y espiritual), tanto en el hogar como en el sistema educativo.

Si bien es cierto que la familia es la base fundamental de la sociedad y que es ahí donde se educa con valores y principios morales, también es necesario contar con un buen sistema permanente de educación y de salud que beneficie a todos los niños y las niñas de esta generación, y que esté al alcance de todos para que en los p róximos años El Salvador cuente con una sociedad de jóvenes bien educados, con valores morales y cívicos, tolerantes, analistas y dispuestos a trabajar para prosperar en un país lleno de oportunidades.

Solo así El Salvador logrará estar libre de violencia.

Tags:

  • presentes y futuros
  • visualizado
  • crecimiento

Lee también

Comentarios