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"Si tan solo pudiera volar"

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Ana María Herrarte Country President de Ipsos Herrarte

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Hasta ahora he preferido no referirme en este espacio a las caravanas de migrantes, porque me parece que es un tema complejo que no es ni blanco ni negro, sino que hay toda una gama de grises, lo que puede volverlo polémico. Sin embargo, pienso que todas las historias que hay detrás de las personas que conforman dichas caravanas pueden provocar profundas reflexiones y convertirse en fuentes de gran inspiración.

Precisamente hace algunos días vi en un noticiero internacional, un reportaje que presentaba una de las caravanas a la orilla del muro que divide la frontera de México con la de Estados Unidos. También entrevistaron a algunos de los migrantes. Primero a un salvadoreño que había decidido regresar al país, y hablaba con mucha tristeza y frustración sobre las razones por las que había llegado a tomar esta decisión y lo que le esperaba a su regreso. Luego a un hombre como de unos 40 años, que por el contrario mostraba una total determinación de no darse por vencido y narraba todo el esfuerzo y sacrificios que había tenido que hacer para llegar hasta ahí, señaló con mucho entusiasmo el otro lado del muro e insistía que ya estaba cerca del lugar al que deseaba llegar, "si tan solo pudiera volar o volverme invisible para poder pasar por ese muro" fue la frase que me impactó. Debo confesar que no pude dejar de pensar en esa frase todo el día.

Me preguntaba cómo era posible que una persona en tales condiciones todavía pudiera tener ese grado de entusiasmo y deseos de seguir luchando. Lo comparé con aquellos casos que siempre tenemos a nuestro alrededor de personas, que con suficientes recursos y en contextos más favorables, se dan por vencidas ante el primer obstáculo.

Y como él deben ser muchos los que seguirán buscando lo que se ha dado en llamar "el sueño americano". Yo no creo que se trate de un sueño, es simplemente una oportunidad de sobrevivir, porque los sacrificios, sufrimientos, tristezas, frustraciones, temores, etcétera, que les esperan si logran llegar, sin duda son muchos y esto en nada se parece a un sueño.

Después de este fuerte impacto emocional que me provocó, tanto la tristeza del que se da por vencido y regresa, como la determinación del que no pierde las esperanzas y sigue, me he sentido obligada a reflexionar sobre cómo podemos aportar nosotros, los que tenemos ciertos privilegios de vida, a la búsqueda de una solución de esta trágica realidad que obliga a nuestros compatriotas a recurrir a estas opciones extremas, como la de unirse a una caravana junto con sus pequeños hijos. Obviamente, cada uno tendría que hacerlo desde su propio alcance.

Por ejemplo, los empresarios debemos proteger los puestos de empleo que ya generamos y tratar de generar más, y es esta la razón por la que siempre insisto en que necesitamos empresas exitosas, que crezcan, que tengan utilidades. Pero también, tenemos que ser empresarios más solidarios, empáticos y generosos.

Aunque mi filosofía de vida siempre ha sido pensar que "la vida premia", he tenido que aprender también a hablar el lenguaje del dinero que es el que, por lo que mencioné anteriormente, se debe hablar en las empresas. Sin embargo, cada día me convenzo más de que el lenguaje del dinero no debe excluir el lenguaje del amor, de la generosidad, ambos debieran ser igualmente importantes. Incluso, con base en la idea central del coaching de que a mayor bienestar mayor rendimiento, hasta creo que una combinación de ambos puede ser una fórmula ganadora para las empresas.

Sé que lograr este cambio no sería fácil, tendría quizás que empezar en las bolsas de valores más importantes del mundo, que son los lugares en los cuales solo existe el lenguaje del dinero, para que sirviera de modelo. Pero, como se vale soñar, pienso que, dado que en el futuro serán los robots los que se encargarán de muchas de las tareas de los humanos y por eso actualmente se están privilegiando en las empresas las "habilidades blandas" –buena comunicación, trabajo en equipo, sociable, creativo, amigable, etcétera– para contratar a sus empleados, podría ser que los ambientes de trabajo se vuelvan más "amorosos".

Mientras esto sucede, los invito a que cuando sientan deseos de darse por vencidos en la búsqueda de sus objetivos, se recuerden del migrante de mi historia y piensen "si tan solo pudiera volar".

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