Sin enfrentar aún crisis fiscal

“Los países se están enfrentando a decisiones de política más difíciles. Para un país con un alto déficit fiscal estructural y una deuda creciente la recomendación de política es clara: se requiere de un programa de consolidación fiscal”. BID/2015
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La demora en los resultados electorales y la marcha, que solo sirvió para gastar recursos que no se tienen, han servido como cortina de humo para esconder el dramático aumento en homicidios y olvidar la crisis fiscal, dos grandes áreas de fracasos del Gobierno. Ahora nos entretendremos con la elección de la junta directiva de la Asamblea Legislativa, donde las negociaciones probablemente no se harán para solucionar los problemas del país, sino que el Gobierno buscará aliados otorgando “regalías”. Esperemos que esto no suceda. De ser así la nueva legislatura comenzaría dando la espalda a la voluntad ciudadana.

El Informe Macroeconómico de América Latina y el Caribe 2015 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que hay mejores perspectivas ante el mayor crecimiento económico de EUA y precios más bajos del petróleo. Una buena señal para El Salvador, porque si crece más la economía estadounidense también aumentan las remesas familiares, que han sido la tabla de salvación del sector externo y apoyo al magro crecimiento de la economía nacional.

Lo preocupante para El Salvador es su situación fiscal. El BID ya sugiere que países como El Salvador deberán “consolidar sus posiciones fiscales”, en un contexto económico global “más hostil”, para evitar poner en riesgo “los importantes logros de las políticas e indicadores sociales”.

Este informe reitera lo que el BID expresó de manera particular a los parlamentarios salvadoreños en octubre de 2014: “Una situación de alto endeudamiento impone un reto al financiamiento, si la deuda sigue creciendo muy fuertemente, al cabo de cinco años se le puede complicar la situación a El Salvador”, por lo que “debe evitar llegar a esa situación”. Pero las autoridades de Hacienda no pueden entender esto, y veremos que el endeudamiento seguirá aumentando y se mantendrán las presiones a la actual legislatura para que le aprueben más préstamos.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) coincidentemente señala que para que El Salvador logre sostenibilidad fiscal será “necesario un esfuerzo más ambicioso”, para “minimizar los efectos adversos en el crecimiento” por los duros ajustes fiscales que se deberán tomar en los próximos tres años (Misión del IMF, Country Report N° 15/13). ¿Cómo se puede hacer entender a las autoridades que si no cambian el país seguirá camino al precipicio fiscal?

Además, el Informe Macroeconómico del BID advierte que si EUA “crece con más fuerza” es probable un alza de las tasas de interés, lo que afectará adversamente las finanzas públicas salvadoreñas, especialmente cuando el Gobierno vuelva a demandar que se coloquen $800 millones en eurobonos a fines de 2015 o comienzo de 2016, para saldar nuevamente la deuda de LETES. Por ahora lo negarán, pero esto viene con toda seguridad si no se arreglan las finanzas públicas.

El BID concluye en su informe: “Los países se están enfrentando a decisiones de política más difíciles. Para un país que se encuentra cerca o en el nivel de producto potencial, pero con un alto déficit fiscal estructural y una deuda creciente, la recomendación de política es clara: se requiere de un programa de consolidación fiscal”.

Bueno, la deuda pública de El Salvador es de 60 % del PIB a diciembre de 2014, cuando la meta fijada en el plan de gobierno anterior fue de 50.1 % para este año, todo un fracaso. Además, la deuda total a febrero ya se eleva a 60.7 %, y siguiendo la estimación del FMI podría alcanzar 71.4 % en 2019. Pero la proyección de crecimiento económico del BCR se mantiene en torno a un mediocre 2 % hasta 2019, porque no saben aún cómo estimular la inversión privada y atraer la extranjera, para que la economía crezca con mayor fuerza. Triste destino.

Además, según el BCR la inversión sigue siendo débil como para estimular el crecimiento de la actividad económica, en tanto que ella fue de 14.2 % del PIB en promedio entre 2011-2013 y cayó a 13.6 % en 2014. Todo lo contrario al buen juicio fiscal. Se reduce la inversión pública y fundamentalmente se aumenta el pago de salarios a empleados públicos y se disparan las transferencias y subsidios, todos muy difíciles de recortar. ¿A dónde va El Salvador?

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