Lo más visto

Más de Opinión

¿Reinventarse o resignarse?

Enlace copiado
¿Reinventarse o resignarse?

¿Reinventarse o resignarse?

Enlace copiado

Por Nery GranadosCoautor de “El país que viene”

Las elecciones del pasado 4 de marzo han dejado claros y duros mensajes para todos los partidos políticos y para la ciudadanía en general, si bien es evidente que el resultado más adverso lo tuvo el FMLN, no podemos decir que hay un ganador, lamentablemente todos hemos perdido.

Según datos preliminares, el absentismo en las pasadas elecciones alcanzó un 55 %, y si a esto sumamos aquellos que se presentaron y anularon su voto u optaron por abstenerse de marcar la papeleta, el porcentaje de quienes no participaron efectivamente es mucho mayor.

El Índice Democrático, elaborado por El Economista, para 2017 nos dio la calificación más baja desde 2010: 6.43, clasificando al país como una democracia defectuosa, pasando de la posición 60 a la 65 con respecto a 2016; para 2018 quién sabe cuánto más bajaremos con una participación que apenas alcanzó el 45 %.

El mensaje principal de estas elecciones para la denominada “clase política” es claro: que hay un descontento, es claro que la población ya no se siente representada por los partidos y los políticos, es claro que piden que las cosas cambien, que la forma de hacer política y de actuar de los políticos en el país cambien. Los salvadoreños están pidiendo que nos reinventemos para que volvamos a conectarnos con ellos y que de una vez por todas los partidos y los políticos dejemos de priorizar en nuestro actuar intereses personales o partidarios, y se coloque en primer lugar lo que debe ser prioridad: el país y la población.

Si esta reinvención no se da a corto plazo, se abrirán las puertas de par en par para aquellos que ya encontraron un espacio o una oportunidad de conectarse con el sentir de la población a través de mensajes mesiánicos y de propuestas que aparentan ser innovadoras, pero que más allá de tener profundidad y visión a largo plazo, son una respuesta a la legítima petición y el profundo sentir de la población; tocará, pues, resignarnos a que la población tenga que encontrar la respuesta a su petición a través de nuevas estructuras, que podrían resultar en más de lo mismo o, en el peor de los casos, podrían resultar más dañinas para nuestro país.

Todos hemos perdido en las pasadas elecciones y las razones son muchas: el descontento con los partidos y con los políticos, los mensajes de miedo y pesimismo, los llamados a la nulidad del voto, la abstención o el absentismo, etcétera, pero hay algo que es innegable: que la responsabilidad es compartida entre los partidos y la clase política; habrá que esperar a que todos tengamos la valentía de reconocer la parte que nos corresponde, que no pensemos que todo está bien o tratemos de obtener los mensajes equivocados de esta elección y, sobre todo, que no nos dediquemos a justificarnos, ahora nos toca aprender de lo que sucedió y actuar.

Reinventémonos de cara a lo que viene, motivando a la población a que legitime el poder público a través de la participación, comprometiéndonos con quienes están dispuestos a depositar su confianza en quienes los representamos en los espacios públicos de toma de decisión, que el país y la población son y serán el fin principal de nuestro trabajo; si no, simplemente resignémonos.

Lee también

Comentarios