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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Conclusión 1. El Salvador vive una crisis múltiple y la elección presidencial de 2019 domina la agenda nacional. Las encuestas sugieren que numerosos ciudadanos están hartos de los dos partidos mayoritarios y pudieran expresar su enojo en las urnas (voto emocional). Ante este fenómeno, el sufragio de la clase media y las personas mayores de 40 años de edad se vuelve decisivo.

Conclusión 2. Los dos partidos mayoritarios suponen que podrían mantener su caudal de votos. Hay dos escenarios contrapuestos: (a) ningún partido mayoritario superaría el millón de votos en febrero de 2019 y otros partidos crecerían y obligarían a una segunda vuelta; y (b) la coalición inscrita lograría más de 1.5 millones de votos y ganaría en primera vuelta.

Conclusión 3. Los problemas estructurales (pobreza, inseguridad, corrupción, impunidad y desempleo) no pueden ser resueltos por la acción unilateral de un gobierno, ni en un quinquenio. Además, esta situación se vuelve más compleja por los efectos de los problemas globales (cambio climático, migración, narcotráfico y otros).

Conclusión 4. Los costos del éxodo están superando a los beneficios. Las medidas antiinmigrantes harán que decrezca el envío de dólares y aumente el número de deportados. Por otra parte, los efectos de la emigración (desintegración familiar, caída de la laboriosidad y dependencia de las remesas) se reflejan en la displicencia de miles de jóvenes.

Conclusión 5. El poder económico y político no han aprendido las lecciones que han dejado la guerra civil, el centralismo y el éxodo. Es decir, los tomadores de decisión siguen caracterizándose por (1) darle la espalda a la realidad nacional, (2) desconocer el sentir y pensar de los salvadoreños, y (3) desconfiar de la participación ciudadana.

Recomendación 1. Los ciudadanos deberían practicar los deberes políticos (1) ejercer el sufragio, (2) cumplir y velar porque se cumpla la Constitución de la República y (3) servir al Estado de conformidad con la ley. Asimismo, los líderes sociales deberían abstenerse de divulgar sus preferencias electorales o dejar de ser portavoces de sus organizaciones.

Recomendación 2. Decirle NO a la retórica ideológica a fin de rechazar la demagogia y el populismo. Decirle SÍ a la mejor propuesta programática y gabinete de gobierno para desmontar la polarización, el centralismo y el clientelismo. Decirle SÍ a la plataforma que mejor aborde la lucha contra la corrupción y el crimen.

Recomendación 3. Las fórmulas presidenciales deberían reconocer públicamente que ningún gobierno –por sí solo– puede sacar adelante al país. En este sentido, los electores podrían premiar con su voto a quienes impulsen el diálogo colaborativo, la cooperación pública-privada y la implementación de un plan de país.

Recomendación 4. Crear un foro ciudadano permanente y asegurar la asistencia técnica del círculo académico para (1) evaluar y proponer mejoras a políticas públicas, (2) procurar la despolarización ideológica-partidaria y (3) favorecer la sana convivencia y el rescate de la escuela pública.

Recomendación 5. Construir un observatorio ciudadano –con la tutela de la comunidad internacional– para (1) monitorear el cumplimiento de la oferta electoral ganadora, y (2) divulgar –con el apoyo de medios y redes sociales– los avances y resultados obtenidos de políticas e inversiones públicas ejecutadas entre 2019-2024.

Tags:

  • elección presidencial de 2019
  • problemas estructurales
  • éxodo
  • deberes políticos
  • retórica ideológica

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