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Sobre la construcción de acuerdos

“Los llamados Segunda Generación de Acuerdos no debe confundirse con diálogos interpartidarios aunque estos participen, lo que buscamos realmente son Planes de Nación que duren en el tiempo y sean asumidos por la sociedad. Ahora puntea seguridad, tenemos el agua al cuello en finanzas públicas, debe ser el siguiente acuerdo”.
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Uno de los temas relevantes en la agenda nacional es el proceso que han dado en llamar una Segunda Generación de Acuerdos, con la participación activa de Naciones Unidas encabezada por el embajador Benito Andón. Me permito respetuosamente disentir del nombre que se le ha dado a este proceso por variados motivos, pero principalmente porque da lugar a confusión, los Acuerdos de Paz fueron alcanzados por dos fuerzas beligerantes en guerra, hoy vivimos conflictos propios de las sociedades actuales, más agudos que muchos países en el mundo en el tema de la violencia y cada vez más cerca de protagonizar un desastre colosal en las finanzas públicas. Tenemos muchos otros problemas, pero estos son los dos temas más críticos que enfrentamos.

El tema de la violencia es complejo, multicausal y no es acertado colocar como uno de los contendientes a las maras y como el contrincante al gobierno. En efecto las llamadas maras son un fenómeno complejo sin una estructura y organización definida estatutariamente, se organizan, cambian, mutan y la cadena de mando difícilmente podría señalarse como una formal en que los líderes máximos son electos de alguna forma y tienen a su cargo un ejército de mareros. Sí hay jefes o líderes como en cualquier estructura social, en los barrios el más fuerte, el que más mata o el más violento, no es electo, lo siguen por miedo, el efecto de manada. En algunos casos sí hay suficiente estructura para llegar a los altos capos encerrados en penales de máxima seguridad, informalmente pero visible por el efecto que tiene aislarlos efectivamente de comunicación que reduce la criminalidad en las calles, pero es solo una parte del fenómeno que muta, y como algunas especies, al cortarles una parte vuelve a crecer si se les deja.

Igualmente podría decirse por lo visible, que la contraparte en el combate es la PNC y el Ejército porque los enfrentan con las armas y los encarcelan. Ellos sí tienen estructura formal y responden al gobierno, a quienes corresponde velar por la seguridad de los ciudadanos. Pero las fuerzas que resolverán la situación en el mediano y largo plazo, de seguirse aplicando adecuadamente el Plan El Salvador Seguro, son muchos más, siendo la prevención la parte más eficaz en el combate a la violencia, es la ciudadanía empotrada, las municipalidades, las escuelas, los espacios abiertos, las oportunidades de empleos que se abran para los 50 mil jóvenes que cada año deberían entrar a la fuerza laboral, son las empresas que utilizarán los servicios de pymes o emprendedores los que irán eliminando las causas de la violencia, al menos algunas, son las escuelas que funcionando sin temor y adecuando maestros y locales educarán niños, una forma de mantenerlos alejados de la violencia. Serán los espacios públicos habilitados para el uso de los ciudadanos, como el Parque Bicentenario y el ambicioso proyecto del Parque Cuscatlán como centro de una gran zona verde multiusos, desde el estadio de Flor Blanca hasta la Plaza Morazán, serán los miles de pequeñas canchas de basquetbol o fútbol que con pocos recursos se pueden habilitar en el territorio para darles espacio de jugar libremente a los jóvenes, los instrumentos musicales que podrán aprender a tocar cono una forma de expresarse y quizá formar parte de la orquesta o banda de la escuela y más allá, las disciplinas deportivas y artes marciales que canalizarán sus energías y formarán sus mentes, entre otras actividades.

Si este es solamente un acuerdo que ya funciona y debe robustecerse, el Plan El Salvador Seguro, el único espacio de diálogo que con sus imperfecciones que debemos corregir, está funcionando, todos los otros acuerdos a que aspiramos no están en manos de dos o más partidos políticos, son más bien acuerdo de sociedad, de nación los que debemos impulsar.

Tags:

  • acuerdos
  • seguridad
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