El Plan El Salvador Seguro (PESS), creado y corregido sistemáticamente por el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (CNSCC), es reconocido y aprobado nacional e internacionalmente, no resuelve las cosas instantáneamente, como todos quisiéramos, pero va en el camino adecuado.
Rafael Castellanos
Está diseñado para ser un plan de nación, un esfuerzo de largo plazo que sobreviva a los cambios de gobierno por vez primera en el país, hasta ahora hemos padecido del mal de muchos latinoamericanos, que al cambiar de gobierno desechan todo lo anterior, aunque sea bueno, y comienzan de nuevo, retrocediendo años, patinando en el mismo lugar, la esencia del subdesarrollo.
De esto padecieron los gobiernos de ARENA, cada nuevo ministro de Educación hacía su plan propio dejando atrás lo bueno que pudiera haber del anterior. El FMLN hizo igual con las iniciativas buenas que venían del gobierno anterior, como el Plan de Educación 2021. Lo mismo hicieron con iniciativas del gobierno Funes, que a decir verdad no había mucho que destacara.
Se ha criticado que la violencia, los crímenes y extorsiones no bajan, no es cierto, las cifras son mucho menores y lo importante para evaluar, la tendencia es a la baja en forma sostenida, en especial en lo que llamamos Municipios Priorizados, 50 que fueron elegidos por los altos índices de violencia que presentaban, 4 años después la diferencia es notable.
Se desearía que el problema se resolviera ya, en unos meses, y eso frustra, pero la realidad es que quienes han tenido éxito han pasado 20 años o más bregando con el problema con metodología adecuada y consistencia en el tiempo. No se puede resolver en pocos años, las condiciones de desventaja estructurales en que viven los jóvenes en riesgo y se han creado en 50-60 años, para ello es necesaria una transformación importante de la sociedad, más inversión, empleos, educación, salud, espacios seguros, oportunidades.
Todo eso hay que lograrlo de todas formas, es el único camino conocido para el desarrollo y evolución de los pueblos.
Los programas de combate a la violencia no reemplazan estos criterios básicos para la superación, son sin embargo un importante complemento, al permitir el libre desarrollo de actividades económicas, de acceso a escuelas y colegios, universidades y tecnológicos, lugares para practicar deportes y educación física...
Ha habido críticas infundadas al Consejo, de gente poco informada, que se disuelven cuando conocen lo que se hace.
Hay críticas con fundamento al PESS, que ejecutan las instituciones estatales principalmente, la más fundamentada es que se ha invertido en represión más que en prevención y rehabilitación, no el 70 %, ves 30 % en control y persecución, cierto, y es algo que se debe corregir si se desean resultados.
Ciudades que tuvieron éxito combatiendo la violencia, como Los Ángeles y Medellín, probaron que las medidas de prevención, rehabilitación y reinserción tenían un mejor resultado combinadas adecuadamente con el control y persecución del delito.
En Los Ángeles tomó 20 años normalizar una situación que se les había salido de las manos a lo que considera niveles más normales de violencia. Ese descubrimiento lo califico como el más importante en el desarrollo de los primeros 4 años del Consejo y PESS.
Ojalá el gobierno entrante y los siguientes gobiernos lo continúen, rompiendo la mala tradición de país, tradición de desechar lo bueno que encuentran al entrar los nuevos gobiernos.
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