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Sobre los desafíos económicos de Cuba en este crucial momento de su historia (I)

Cuba se ha abierto al mundo, pero el mundo se ha abierto tanto o más a Cuba, faltando el levantamiento del bloqueo económico-comercial de Estados Unidos.
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No conocía Cuba. Llegué a La Habana para concluir el año y comenzar el nuevo con queridos amigos de varias décadas, de nacionalidades y amistades diversas. Esa noche tuve el privilegio de conocer a tres de los más destacados exponentes del arte y la cultura cubana. En el brindis para celebrar la amistad y el nuevo año, el gran cineasta de ochenta y tres años, el maestro Enrique Pineda Barnet, nos dijo: “Lo más hermoso hoy es que estamos juntos de distintos lugares, de distintas culturas. Lo más hermoso es que tendemos puentes, derribamos muros. Que 2017 sea para tender puentes y derribar muros...”.

En su histórica visita a Cuba hace dos décadas, el papa Juan Pablo II dejó un relevante mensaje: “Que Cuba se abra al mundo con todas sus magníficas posibilidades, y que el mundo se abra a Cuba”. Cuba se ha abierto al mundo, pero el mundo se ha abierto tanto o más a Cuba, faltando el levantamiento del bloqueo económico-comercial de Estados Unidos.

Las históricas visitas del presidente francés Hollande y del papa Francisco en 2015, la condonación de los intereses moratorios y la renegociación de la deuda pública cubana con el grupo de acreedores del Club de París (único caso en la historia logrado sin acuerdo del FMI), la histórica visita del presidente Obama en 2016, el fallecimiento de su líder histórico al finalizar el año y las nuevas oportunidades derivadas de la negociación para normalizar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y flexibilizar el bloqueo marcan el fin de una era y abren una nueva.

El relajamiento de las restricciones para viajar de Cuba al mundo y de Estados Unidos a Cuba, la eliminación del techo de remesas que envían a sus familiares los cubano-americanos desde Estados Unidos, la autorización para comprar y vender casas entre nacionales y alquilar cuartos a turistas extranjeros, y las excepciones logradas en el bloqueo en agricultura, turismo, telefonía y servicios médicos, abren oportunidades de mayores inversiones privadas e intercambio comercial en el país más educado de América Latina con las mayores oportunidades de inversión y crecimiento en el próximo cuarto de siglo.

El punto de partida y uno de los ejes fundamentales de la estrategia de transformación económica son las inversiones público-privadas en grandes proyectos de infraestructura y logística, energía y comunicaciones a partir de inversión extranjera. El primero –de grandes consecuencias en la transformación económica del país– es la ampliación y modernización de Puerto Mariel con una capacidad de partida entre 750 y 1 millón de TEUS, con una zona económica especial en un área de 465 kilómetros cuadrados que albergará un parque industrial y centro logístico, con un contrato de administración con la gran empresa de puertos de Singapur.

El segundo gran proyecto se deriva del reciente acuerdo entre el gobierno cubano y dos de las más importantes empresas francesas –Bouygues y Aeroports de París– para modernizar y ampliar el Aeropuerto José Martí en La Habana que enfrentará el crecimiento del tráfico aéreo por el incremento del turismo que pasó de 3 a 4 millones de pasajeros en el último año, proyectándose llegar a 10 millones en una década con 9 aeropuertos provinciales pendientes de modernización y ampliación. Sin recursos del Estado para enfrentar una inversión estimada en $500 millones, los flujos futuros del nuevo aeropuerto aseguran fácilmente su financiamiento y gestión bajo una figura de asocio público-privado.

Ambos proyectos gestionados por empresas extranjeras de primer nivel internacional con cuantiosas inversiones parecieran generar algunas preocupaciones en algunos dirigentes conservadores del Partido Comunista Cubano. En el discurso de clausura del período de sesiones de la Asamblea Nacional, el presidente Raúl Castro afirmó: “Concedemos gran importancia a la necesidad de dinamizar la inversión extranjera en Cuba... Reconozco que no estamos satisfechos en esta esfera y que han sido frecuentes las dilaciones excesivas del proceso negociador. Es preciso superar de una vez y por siempre la mentalidad obsoleta llena de prejuicios contra la inversión foránea. Para avanzar resueltamente en esta dirección debemos despojarnos de falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado...” (Granma, 28.12.2016).

Con la caída pronunciada de la cooperación venezolana, sin perspectivas de encontrar otro gran socio y aliado internacional, habiendo caído la producción 0.9 % en 2016, Cuba necesita acelerar la inversión privada, el crecimiento y la diversificación económica, desarrollando sus fuerzas productivas, exportadoras y sustitutivas de importaciones, dentro de una creciente inserción competitiva en la economía internacional.

Imperativa es la emergencia de un nuevo liderazgo con una visión más actualizada del desarrollo de una economía social de mercado en la economía globalizada que conduzca a Cuba a la prosperidad, acelerando las reformas económicas e institucionales requeridas para el impulso de un nuevo modelo de crecimiento sostenible y distribución.

La Habana, Cuba, 4 de enero de 2017 (continuará)

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