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Sobre un cuento inédito de Salarrué

Hace dos años pude saborear las delicias de un editor cuando a mi despacho llegó el decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador y me hizo alusión a un cuento inédito que obraba en propiedad del pintor Edgardo Quijano, un primo lejano suyo que reside en Ahuachapán.
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Le expresé, contestando su pregunta, que sería un honor publicar dicho cuento en la revista La Universidad.

Unas semanas después apareció en mi oficina el pintor Edgardo Quijano, barbudo, de hablar pausado como un sabio que mide sus palabras y sus expresiones, casi escapado él mismo de alguno de los capítulos de las obras de don Salvador Salazar Arrué. Apenas pude reconocer al maestro Quijano, después de más de treinta años de no verle y, luego de repuesto del encuentro, este me entregó el manuscrito del cuento inédito de Salarrué, “El collar mágico”. Dicho trabajo lo publicamos en el número 17 de la revista La Universidad, correspondiente a enero-marzo de 2012, y está disponible en la página web de la editorial universitaria. (www.editorialuniversitaria.ues.edu.sv).

El cuento, de clara influencia oriental, se enmarca dentro de la narrativa salarrueniana de las sagas hindúes que recuerdan mucho su clásico libro “O'Yarkandal”. El nudo de la problemática, una enfermedad mortal desconocida que abate al personaje principal, el Sagatara, es resuelto gracias a la medicina recomendada por el oráculo del Monte XIII, consistente en una gota de vino azul.

Nadie, ni tan siquiera los siete sabios de Dathdalía, el reino de Sagatara, pudo encontrar dicho medicamento. No es sino el poeta Yanka-Suri quien le narra en un sueño al Sagatara la fórmula del vino azul que le salvará la vida. Este consiste en un collar de seis piedras luminosas: una perla, un zafiro, un topacio, un rubí, una esmeralda y un ópalo, con las que conformará la séptima piedra del collar, un diamante. Estas piedras preciosas simbolizan seis líquidos vitales: la leche materna, una gota de rocío, una gota de miel, una gota de sangre, una de lluvia y una de sudor. Y el diamante resulta ser en realidad una lágrima. Mezcladas, dichas gotas originan el vino azul que sana al Sagatara. Y ello debido a que en esta mezcla de cariño y de bondad va fundido todo el amor y toda la humanidad del mundo.

Ahora que las noticias cotidianas nos hablan de espeluznantes crímenes y de una violencia y agresividad incontrolable en la sociedad salvadoreña, cuando la inseguridad ciudadana, la politiquería de baja estofa y el alienante bombardeo publicitario son pan cotidiano de nuestra ciudadanía, cuán necesario es que nuestra sociedad beba de ese milagroso vino azul, representado en el collar mágico, del cual nos narra el gran Salarrué.

No cuesta materialmente mucho, pero se necesita una actitud incluyente, solidaria, de amor al trabajo, y sobre todo, de justicia y equidad, para lograrlo.

Alguien apuntaba que cuando los políticos han repetido hasta atiborrar de demagogia, populismo y marrullería al pueblo, es cuando se ve llegada la hora de escuchar a sus poetas.

En este caso, Salarrué nos envía un mensaje sencillo pero práctico: no se necesita más que buena voluntad, amor al prójimo, al trabajo, a la verdad y a la vida, para salir adelante en las grandes problemáticas de nación.

Tags:

  • salarrue
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