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Sobreturismo

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Carlos Alfaro Rivas

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"Overtourism", o sobreturismo, es la nueva palabra en ingresar al léxico de la industria sin chimeneas. Se refiere a los efectos negativos de manadas de turistas visitando los mismos lugares. Mejor vengan a El Salvador.

Qué irónico, las puertas del Pulgar abiertas para compartir sus encantos con el extranjero, y en Venecia y Machu Picchu colocan puertas para controlar el ingreso de visitantes.

Hace un par de años, estuvimos en Cinque Terre: Cinco pueblos antiguos en la Ribera Italiana, cuna del pesto y de unas vistas, ¡mama mía! Se abrieron las puertas del tren y manadas de turistas a invadir las estrechas y empinadas calles. Todito lleno, sin baño a la vista, mi vejiga ya no pudo más, y tuve que regar las raíces de un árbol de aceitunas.

Una matrona, harta de los turistas, interrumpió mi flujo y no tuve más remedio que poner freno (¡qué dolor de próstata!), y salir chipusteado para escaparme de sus gritos y su escoba. ¡Qué vergüenza!

En Ámsterdam, están hartos del sobreturismo, evidente en tanta sopeada, culpa del cruce de demasiada Heineken y marihuana. Ni se diga los residentes de Valencia, Palma de Mallorca y Barcelona, quienes, con frecuencia, le tiran piedras a los buses de turistas que atascan sus calles.

No solo los residentes; también están hartos del exceso de turismo algunos presidentes, como el filipino Duterte. "¿Duarte?", pregunta la lorita Pepita. No, lora, dije Duterte, el mismo que recién declaró veda semestral de turistas, en la isla Borcay, pues sus fosas sépticas rebalsaron.

¿Causas del sobreturismo? Muchas: En 2017, 1.3 billones pernoctaron al menos 1 noche fuera de su país, el doble que en el año 2000. China, principal emisor de turistas novatos, quienes chotean en grupo, enganchan el almuerzo en el buffet del desayuno para no gastar (¡igual que nosotros!), y topan puertos de cruceros, angostas calles de buses, y cloacas de excremento.

La tecnología también produce sobreturismo. La vasta oferta mundial, en la palma del viajero. Las tarifas accesibles de aerolíneas de bajo costo, y el nuevo abanico de alojamiento de Airbnb, también.

Si es tan vasta la oferta, ¿por qué están a reventar los mismos lugares? Según The Economist, esto se debe a redes sociales topadas con listas de los lugares que tenés que ver antes de estirar los tenis (bucket lists, les mentan los gringos). Lugares en los que te tenés que tomar la selfi perfecta, para hacerle agua la boca a tus seguidores en Instagram.

Foto perfecta frente al museo de Van Gogh, la casa de Anne Frank, el puente Rialto, la torre Eiffel, la Fontana Trevi, el London Eye, Chichén Itza, la Puerta de Brandeburgo, el David de Michelangelo, la Mona Lisa de Da Vinci, Machu Picchu, y ahora los restos de Notre Dame. Sentido pésame, Hunchback, sentido pésame, víctimas del sobreturismo.

En los ochenta, no había estampidas de visitantes a estos landmarks. Los turistas se alojaban en hoteles, comían en restaurantes y visitaban museos. Ahora son masas de primerizos más tacaños que los de Ahuachapán.

Pan para nuestra matata. Más te vale, Cepillín, que pongás una pieza clave en la silla que deja Duarte. "¿Duterte?", pregunta la lora con ganas de fregar. Por supuesto que queremos turismo, fuente del 3 % del PIB Mundial, del 5 % de las oportunidades laborales; lubricante de la inversión, incentivo a la educación; sin duda de enorme beneficio para nuestra Nación. Lo que no queremos es sobreturismo.

Hoy por hoy, solo los surfers anotan nuestras olas en su bucket list, por lo que sobreturismo no es una amenaza. En todo caso, debemos controlar y regular el desarrollo de la infraestructura; no llenar nuestras playas de edificios; incentivar proyectos que comulguen con el medio ambiente; endosar aquellos que contribuyan al desarrollo de su comunidad; perseguir turistas con poder adquisitivo; regular el flujo de cruceros, pues dejan más basura que dolaritos.

Bienvenidos, turistas e inversionistas. Las puertas del Pulgar están abiertas, siempre y cuando se respeten las reglas del juego. Más vale.

Tags:

  • sobreturismo
  • Machu Picchu
  • Duterte
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