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Solicitud de pronunciamiento

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Solicitud de pronunciamiento

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Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA.

Si los futuros gobernantes están en aprietos (elevada deuda pública y falta de equipos técnicos competentes), los gobernados están en una situación aún más difícil. ¿Por qué? Debido a que los representados depositan –a través de su voto– la conducción del país en manos de representantes en quienes no confían.

Este contexto se complica cada día más por los altos niveles de inseguridad, desempleo y corrupción. Tan delicada es la situación que los gobernantes se han dedicado a administrar las crisis (apagar incendios). Estos hechos contribuyen a que aumente la brecha entre gobernantes y gobernados, y que miles de compatriotas prefieran migrar.

Adicionalmente, muchas decisiones importantes se han tomado sin un análisis técnico riguroso ni un debate responsable. Esto explica los desaciertos gubernamentales y el creciente número de gobernados que quieren conocer los planes de sus futuros representantes y su financiación. Este requerimiento es respondido con retórica ideológica y hace que incontables ciudadanos se pregunten ¿para qué ir a votar o interesarse en política? Aquí cinco razones para hacerlo.

Argumento 1. La democracia no solo es votar. Si los ciudadanos quieren que se respeten sus derechos, es esencial que cumplan con sus deberes políticos. Además, una forma de lograr un buen gobierno es a través del empoderamiento ciudadano (no basta con ir a votar), es decir, un buen gobierno es el resultado de una razonable presión y colaboración ciudadana.

Argumento 2. Cambio de sentido: de la apatía a la acción ciudadana. El momento electoral brinda la oportunidad para que organizaciones civiles, universidades y medios de comunicación hagan un esfuerzo conjunto para conocer, debatir y difundir la esencia de las propuestas de los aspirantes a alcalde, diputado y presidente.

Argumento 3. La conveniencia de convertir a los gobiernos locales en agentes de cohesión social. Esto quiere decir, entre otras cosas, que es clave que los electores apoyen a quienes se comprometan con la descentralización, la regeneración del tejido social y el fortalecimiento de la capacidad de gestión municipal (vía una política pública de desarrollo local).

Argumento 4. Los ciudadanos pueden favorecer a los candidatos que demuestren capacidad y voluntad de dialogar. El reto nacional está en reemplazar el odio por el entendimiento y el resentimiento por la cooperación para alcanzar objetivos comunes. La ciudadanía puede decirle no a la retórica ideológica (polarización) y sí a la solución de problemas específicos.

Argumento 5. Entre más ciudadanos vayan a votar, mayor legitimidad tendrán los futuros gobernantes. Por ello, óptimo sería que cada ciudadano motivara a familiares, vecinos, colegas y amigos a votar en las próximas elecciones. Una meta alcanzable sería que 3.4 millones de conciudadanos votaran en 2018 y 4 millones en 2019.

Conclusión: los ciudadanos tienen la oportunidad de construir democracia (hacerse escuchar antes y después de las elecciones de 2018 y 2019). Consecuentemente, convendría promover un debate permanente sobre políticas públicas y mecanismos de financiamiento para hacer efectiva la participación comunitaria, el desarrollo de espacios públicos, la aplicación de la ley, la generación de empleos locales y el fortalecimiento del sentido de pertenencia. En síntesis, los aspirantes a puestos de elección popular deberían pronunciarse públicamente sobre la cohesión social.

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