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Sólo se logrará una sólida estabilidad si todos los salvadoreños nos comprometemos a hacerla posible

Es oportuno poner en claro que la estabilidad no es un simple desempeño mecánico, sino que tiene que surgir del enlace concreto de varios componentes fundamentales, entre ellos la seguridad en todas sus formas, la creatividad dirigida al crecimiento y la gobernabilidad sostenida de modo permanente.
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Sólo se logrará una sólida estabilidad si todos los salvadoreños nos comprometemos a hacerla posible

Sólo se logrará una sólida estabilidad si todos los salvadoreños nos comprometemos a hacerla posible

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Las condiciones prevalecientes en el país no permiten que los dinamismos normales ganen el protagonismo que les corresponde dentro de una realidad constantemente asediada por el desorden y por la incoherencia. La gobernabilidad carece de las bases de sostén que se requieren para que el país pueda moverse hacia sus objetivos fundamentales, y debido a ello persisten los desajustes estructurales y no se habilitan salidas válidas hacia las soluciones de los grandes problemas nacionales. Toda esta temática tiene relación directa con las posibilidades reales de impulsar al país hacia sus metas de desarrollo deseable y conseguible, y por ello hay que trabajar en orden, haciendo que los diversos factores que se manifiestan e interactúan sobre el escenario nacional puedan ser conducidos de modo inteligente hacia la consecución del progreso generalizado.

Cuando ponemos el punto de la estabilidad en el primer plano de las tareas nacionales más urgentes e insoslayables lo que estamos haciendo es reconocer que es preciso que haya normalidad suficiente para que ningún trastorno pueda llegar a imponerse como elemento sin control. Y aquí entra en juego la gobernabilidad, que tanto se ha descuidado entre nosotros y que apenas se menciona cuando se hacen valoraciones sobre la situación nacional imperante.

Es oportuno poner en claro que la estabilidad no es un simple desempeño mecánico, sino que tiene que surgir del enlace concreto de varios componentes fundamentales, entre ellos la seguridad en todas sus formas, la creatividad dirigida al crecimiento y la gobernabilidad sostenida de modo permanente. Con sólo enumerar dichos componentes se hace notorio que el reto que tiene el país frente a él es realmente descomunal, y por eso sólo se puede afrontar con el concurso de todos los sectores y de todos los actores tanto políticos como sociales y económicos.

Y ya que nos encontramos en una etapa de definiciones políticas al más alto nivel, incluyendo la que corresponde a quién asumirá la conducción ejecutiva del país a partir del 1 de junio del año entrante, viene al caso recalcar el imperativo de que todos los que aspiren a tal posición expliquen de manera precisa y suficiente qué es lo que se proponen hacer para que la seguridad, la creatividad y la gobernabilidad puedan asumir los roles que respectivamente les toca cumplir para que la estabilidad dinámica tome cuerpo en los hechos.

Lo que queremos destacar es que a estas alturas la problemática nacional está cada vez más al rojo vivo, y sólo si hay un empeño realmente compartido entre todas las fuerzas nacionales se podrá salir adelante. Ningún reduccionismo, del tipo que sea, puede ser sostenible, y menos aún cuando la complejidad del acontecer nacional se va intensificando en la medida que faltan iniciativas y esfuerzos destinados a hacer que las cosas cambien a fondo. Ahí está el nudo gordiano que nos mantiene atascados en la inercia y en la inoperancia.

Las circunstancias hacen imperativo poner el máximo énfasis en el tema de la gobernabilidad, porque ahí está una de las debilidades más críticas que padecemos, con las consecuencias que el día a día pone a la vista.

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