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Solo sobre la base de un verdadero entendimiento nacional es factible hallar rutas de futuro con progreso

Lo que verdaderamente importa es enderezar el accionar público hacia adelante, con independencia de quién esté al frente de la gestión.

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Nuestro país está viviendo una fase transicional que presenta múltiples desafíos de funcionalidad especialmente en el ámbito político, que es donde se mueven las fuerzas y los actores que tienen incidencia más directa en el desenvolvimiento del acontecer nacional. Esto no hay que verlo de entrada como un trastorno acarreado por las circunstancias, sino que hay que encararlo como una prueba histórica para nuestro proceso de evolución democrática, que tiene ya bastante tiempo de estar sobre el terreno de los hechos y que hasta hoy se ha mantenido firme, pese a todas las amenazas y desencuentros que siempre merodean alrededor.

En el país hay aún muchísimas cosas por enderezar y por reconstruir, y a eso habría que dedicarse en forma prioritaria, porque la realidad así lo exige y la ciudadanía así lo demanda. Y hay que ir sin tardanza ninguna caso por caso, en forma responsable y ordenada. Como ejemplo muy específico, en estos días está sobre el tapete de la atención y de la discusión el tema del agua, que es un servicio vital para todos sin excepción. Como en tantas áreas y aspectos, este servicio público ha sido crónicamente descuidado, y es hora más que sobrada de encararlo a fondo y sin tapujos. Hay que señalar lo que no se ha hecho, pero sin clavarse en ello, porque lo que verdaderamente importa es enderezar el accionar público hacia adelante, con independencia de quién esté al frente de la gestión.

En términos amplios y realistas, la problemática nacional es sumamente compleja, y ahora no queda más alternativa que enfocarla, analizarla y asumirla como una tarea estrictamente compartida. Es, pues, la misma índole de dicha problemática la que exige de manera imperiosa e inaplazable que se dé un esfuerzo integrado para encaminarse de veras y en serio hacia las soluciones efectivas, sustentadas y sostenibles que son las que tanto estamos necesitando desde siempre, y a las que en todo momento se les han antepuesto excusas de toda índole. Esto requiere pasar de inmediato de las gesticulaciones inútiles a los tratamientos pertinentes.

Lo que estamos viendo, sin embargo, es todo lo contrario de eso que se necesita. Los choques verbales continuos y las descalificaciones constantes saturan prácticamente todos los espacios del acontecer político e institucional. Esto no sólo no conduce a nada positivo, sino que impide que las iniciativas con verdadera capacidad de producir resultados animadores y esperanzadores se vayan dispersando o dejen de aparecer. Todos debemos entender, y muy en particular los que tienen a su cargo funciones públicas de relieve, que las conflictividades sistematizadas son las peores retrancas del progreso y los mayores obstáculos para el desarrollo en todas sus expresiones.

Lo que el país y su proceso necesitan con auténtica urgencia es que los distintos sectores y actores nacionales hagan en conjunto un ejercicio de responsabilidad frente a todos los problemas que están pendientes de solución, algunos desde hace mucho tiempo. Es cierto que hay decisiones electorales en camino, y que eso tiende siempre a tensionar las cosas para todos; pero tal realidad coyuntural no debe absorberlo todo, porque cuando tal distorsión ocurre el resultado tiende a disolver cualquier expectativa de normalización consecuente con los intereses generales.

Tengamos siempre enfrente el ejemplo de nuestra ciudadanía en su desempeño a lo largo del tiempo. Es un ejemplo superior, como se vio cuando dicha ciudadanía potenció desde sus bases la solución política del conflicto bélico interno.

Hoy estamos afortunadamente en otro escenario, pero los retos no dejan de existir, y hay que encararlos con inteligencia, con creatividad y con visión de futuro. Y ahí está la clave de un porvenir promisorio para todos los salvadoreños.

Tags:

  • evolución democrática
  • agua
  • responsabilidad
  • ciudadanía

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