Son urgentes algunos cambios en salud, sí, la población lo exige así

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Médico psiquiatra especialista en salud mentalLa estructura de FOSALUD, casi paralela al Ministerio de Salud, debe sufrir modificaciones. ¿Por qué?

Las estadísticas en salud mental, toxicomanías y violencia en todas sus manifestaciones que proporciona la Organización Mundial de la Salud son alarmantes, muy parecidas a otros países centroamericanos, pero además las informaciones que ellos mismos publican de los patrones de cómo el salvadoreño y salvadoreña ingieren bebidas alcohólicas y otras sustancias prohibidas: “consumo excesivo”.

Por otra parte, a nivel de país, se ven claramente los efectos de ese consumo excesivo y nocivo, manifestado a través de enfermedades orgánicas y psicológicas, y los accidentes de autos con los consiguientes daños y muertes, que son igualmente impactantes. Además, la violencia que se genera en el uso abusivo del alcohol en sus distintas presentaciones produce una alta incidencia de daños a nivel de la familia, alterando esa “unidad” provocando estrés severo a la familia completa y hasta maltrato, y que al final termina en separación y divorcio, quedando los hijos a veces en situación de abandono y con el trauma de la experiencia de haber vivido en un ambiente de gran violencia.

En los últimos años, y particularmente en el quinquenio anterior, la Reforma de Salud promovida por la exministra de Salud Dra. María Isabel Rodríguez y con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud, se organizó la puesta en marcha a través de 25 estrategias; la estrategia 14 correspondió a la Salud Mental, implementada esta a través de la Unidad de Salud Mental cuyas atribuciones han sido atender lo relativo a toxicomanías, violencia y salud mental; no digo problemas ni tampoco enfermedades, porque salud mental no es sinónimo siempre de problemas, sino de un componente de la salud integral que debe atenderse a la par de la salud física, pues son inseparables. Además, ese componente está inmerso desde que el individuo nace, por lo tanto es responsabilidad del Ministerio de Salud y de Educación proporcionar atenciones especializadas en todos los ciclos de vida en aras de que ese componente sea armónico con lo físico y lo social.

En la Política Nacional de Salud Mental oficializada en el quinquenio pasado y aún vigente, está claramente definido todo lo que se debe hacer en el Sector Salud y las alianzas en otros ministerios, como Educación, Defensa, Justicia y Seguridad Pública, que por cierto en el seno de la Comisión Nacional Antidrogas de este ministerio en 2013 se aprobó por unanimidad el Plan Estratégico para la Prevención y Atención de las Personas con Problemas de Consumo de Sustancias Psicoactivas, y quedó solamente pendiente conseguir el financiamiento, etcétera. Y si los fondos con los que funciona FOSALUD provienen de impuestos del alcohol, armas y tabaco, lo justo es que ese dinero se emplee en beneficio de las personas que sufren esa toxicomanía y además la violencia y homicidios como la expresión de un grave problema psicosocial.

Fortalece a la Política Nacional de Salud la formulada Ley de Salud Mental aprobada en julio de 2017. Igualmente las leyes con relación a la niñez y adolescencia que exigen crear nuevas estructuras para atender debidamente a estos grupos etarios, en los cuales, la salud mental es clave como preparación para el futuro adulto.

La propuesta es de convertir a este organismo en una Dirección Nacional de Salud Mental integrada al Ministerio de Salud. La asesora del presidente de la República en Salud y Educación, Dra. María Isabel Rodríguez, tiene la palabra para esta gestión. El director de esta nueva dependencia debe ser un médico epidemiólogo de prestigio, acompañado de un equipo multidisciplinario de orientación psicosocial como asesor.

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