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Sostenibilidad en tiempos de pandemia II

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Karla Rivas -Estratega en Reputación  y Sostenibilidad

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El 2020 ha sido un año totalmente atípico que ha traído grandes retos a la humanidad. Una pandemia, tormentas y huracanes que han llevado muerte y pobreza a su paso, poniendo en evidencia nuestra vulnerabilidad haciendo cada vez más difícil el resurgir de los países tras ocho meses de ir sumando obstáculos que superar.

Esta coyuntura es una oportunidad para repensar en cómo las personas, las empresas, los gobiernos, los inversionistas y las organizaciones sociales pueden generar valor económico, social y ambiental sostenible en términos de país, cadenas de valor, regiones y comunidades con los ojos puestos en el largo plazo. Es decir, esta crisis es una excelente oportunidad para hablar de sostenibilidad.

En mi columna anterior hablaba del término "Sostenibilidad" y cómo este se asocia a "algo que puede mantenerse parado por sí mismo" y que en el caso de las organizaciones, hablar de sostenibilidad es el poder satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas. La idea de las "sociedades sostenibles" busca que los actores de la sociedad se apoyen entre sí para alcanzar juntos el desarrollo.

Se vuelve crítico para todos entender que habrá un "antes" y un "después" de lo que estamos viviendo. Lo que hayamos hecho en el "antes" impactará directamente al "después", por lo que deberíamos apostarle a identificar riesgos de corto y mediano plazo, hacer más equitativo y cercano el desarrollo a las personas, salvaguardar los ecosistemas y generar valor (económico y social) sumando, generando alianzas, para que el desarrollo sea incluyente.

Para las empresas, sin importar si son grandes o pequeñas, por ejemplo, este contexto les obliga a ir más allá de la Responsabilidad social tradicional, para ofrecer estrategias de sostenibilidad amplias y de largo plazo. Es decir, modelos integrales, innovadores y de inversión responsable, con lo cual impacten de manera efectiva en sus comunidades, busquen la participación y bienestar de las y los colaboradores, protejan el medio ambiente y mitiguen los riesgos asociados a sus operaciones.

Equivocadamente se piensa que solo las grandes empresas pueden atreverse a pensar en la sostenibilidad, pero las pequeñas y medianas empresas también pueden aportar en el proceso, pues dado que su papel en la economía global es esencial, su contribución potencial en el progreso hacia los objetivos de desarrollo sostenible también lo es. Es más, bien aprovechada, la sostenibilidad es uno de los factores competitivos más importantes y diferenciadores que existen y puede moldear la intención de compra del consumidor, inversionistas, proveedores y otros a su favor, destacándole en el mercado.

Los objetivos de sostenibilidad están destinados a todos los niveles de la sociedad, y cada empresa, gobierno, comunidad o persona abordará los objetivos de manera diferente según sus posibilidades.

Al dejar de ver a los lados y ver el caso propio, también se pueden encontrar medidas para tener un aportar como persona. Ningún esfuerzo es menor al hablar de sostenibilidad. Tener un hogar sostenible por ejemplo en el que exista planificación para comprar solo lo que se necesita evitando generar basura innecesaria, usar bolsas reciclables para compras, apoyar a los productores locales, ahorro de electricidad, uso de energías limpias, en fin, hay innumerables acciones con las que podemos dar el paso hacia la sostenibilidad en nuestro hogar.

Tenemos grandes retos a resolver como humanidad, esto solo va a ser posible en la medida que conozcamos nuestros riesgos y los convirtamos en oportunidades de manera responsable.

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