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Sostenibilidad país

¿Por qué ese afán de autodestrucción, por qué tan alta concentración del ingreso, por qué unos pocos se quieren acabar el país?, politiqueando, adueñándose del dinero ajeno, no tributando lo que les corresponde.
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¿Por qué ese acto deliberado de destruir una pequeña porción del globo terrestre o quizá, más importante aún, fuentes de empleo y de ingreso para miles de habitantes?

La falta de superación por otra parte o la escasez de oportunidades para una mayoría incrementan constantemente el potencial de migrantes, de personas al margen de la ley, o realizando quehaceres que aportan dinero a la economía familiar, pero no son una posibilidad de mejora en la calidad de vida y aproximan al país a un default no necesariamente financiero. La problemática país trasciende de una crisis pasajera y se identifica con cambios críticos, que como un todo conforman un fenómeno imprevisible en el tiempo, en sus consecuencias y grado de profundidad; puesto que agrupa crisis económica, financiera, política, social y de valores.

Ante esos fenómenos de una magnitud inimaginable, su reversibilidad solo cabe dentro de una voluntad superior implementada por una fuerza humana de una inmensa mayoría capaz de rebasar los intereses mezquinos de unos pocos que solo procuran el interés personal en detrimento de una nación.

Hay esperanzas porque la historia registra casos de salvataje, mediante un renacer país producto de un engendro educativo de gran proporción y cobertura, con el cual se altera en forma notable la productividad de un país, que en definitiva se convierte en la lógica y eficaz salida del subdesarrollo por una sencilla razón: así lo registra la historia. Y es que la rueda no es una novedad, se inventó hace siglos.

Es conveniente que El Salvador entonces diseñe y elabore su propio modelo de desarrollo. Hay casos en la vida real de erradicación de la pobreza extrema y estructural. En este espacio los he citado en varias ocasiones con todo detalle. Modelos que en forma sucinta se pueden distinguir en sus partes esenciales, por productividad, instrumentos de redistribución del ingreso, gran inversión en educación de toda la población y en capital humano, eficiencia y trasparencia en la gestión estatal y recaudación efectiva de los impuestos.

Haciendo énfasis en este último punto, si la evasión y elusión fiscal se erradicara, la sostenibilidad fiscal sería una realidad y lo que sería el fin ulterior, la violencia país también se reduciría y la sostenibilidad país no sería una idea trasnochada como sugiere el simple título de estas notas.

Los lectores de estos espacios que no son muchos, pero sí los suficientes y que integran una parte importante de la masa de la población pensante, dirigentes y productivos, volverán a preguntar ¿y todo ello cómo se implementa? Con voluntad política, participación ciudadana y el ferviente deseo de sacar a este país de esa crisis integral y de ese subdesarrollo agobiante.

Estos esfuerzos que registra la historia y que han dado resultados concretos se han realizado dentro de la guía de un liderazgo democrático o no democrático, pero sí absolutamente necesario para legarles un futuro a la siguiente generación altamente influida por un ambiente exógeno, que se renueva con el cambio de líderes, patrones y sistemas, en países con protagonismo a nivel mundial a una velocidad impresionante. Los salvadoreños deberán dejar de ser espectadores o simplemente bulliciosos guanacos vegetando, “en una sociedad que se desintegra, desangra y desanima”. Rafael Góchez. Deberán entonces ser creativos, propositivos y productivos, apostándole a un futuro donde no cabrán ciudadanos corruptos; por el contrario, honestos, productivos y tributantes puntuales.

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  • ingresos
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