“Soy resultado de una gran mujer”

Dos videos me impactaron esta semana: uno sobre la mamá de Thomas Edison (realizado por History Chanel)
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Dos videos me impactaron esta semana: uno sobre la mamá de Thomas Edison (realizado por History Chanel) y otro de una marca comercial filmando un experimento social con madres verdaderas, a quienes les preguntaban por sus sueños de jóvenes y si cambiarían a sus hijos por ir detrás de ellos... a lo cual contestaron que no se arrepentían de haber dejado sus ilusiones de lado para educarlos, respuestas vistas en pantalla escondida por cada uno de los hijos, quienes aparecen después agradeciendo a sus progenitoras por esta libre elección de amor incondicional.

El video sobre Edison cuenta el drama de su madre cuando recibe una carta de la escuela explicándole que su hijo estaba expulsado, porque no daba el ancho y que ahora ella tenía que hacer de maestra de él. Esto supuso la oportunidad de mostrarle a su pequeño hijo un amor absoluto y una radical aceptación de sus cualidades y limitaciones. Y en esto las madres son especialistas pues “somos abrazados antes de que podamos abrazar, nos hablan antes de que podamos hablar, pertenecemos antes de que podamos poseer. Recibimos un apellido antes de recibir un nombre. Venimos del amor de nuestros padres y del amor de Dios” (Alfonso Aguiló). Al leer la lista de invenciones de Edison, entre ellas el bombillo eléctrico, entendemos que sus triunfos se deben en gran parte a la forma en que fue educado, llevándole a decir de su madre: “Soy el resultado de lo que quiso hacer de mí una gran mujer”.

Vivimos en un correteo laboral que nos sirve de justificación para dejar de lado a quienes amamos; incluso llega al punto de solo darle a la madre 20 minutos un día a la semana, Pero en el fondo del corazón sabemos que hay una profunda contradicción al decir que trabajamos para la familia, pues las madres esperan de nosotros acciones que no cuestan dinero: visitas frecuentes, que la acompañemos al doctor, celebrar juntos, que la escuchemos contar una y otra vez sus cuentos de jovencita, que la abracemos y la besemos muchas veces, que nos ocupemos de su vida espiritual-cultural y de su crecimiento en la fe.

“Aun cuando no nos guste depender de otros, la dependencia es una dimensión muy importante de nuestras vidas y de nuestra sociedad. No estamos hablando de la dependencia de los irresponsables, sino la conciencia responsable de nuestra permanente dependencia unos de otros. Alasdair MacIntyre ha explicado con claridad la importancia de lo que él llama las virtudes de dependencia reconocida. Necesitamos ejercer las virtudes de recibir, además de las virtudes de dar. Necesitamos aceptar que es bueno depender, ser vulnerable. La presencia de una madre es un testigo permanente y recuerdo de esto. Como ha dicho el papa Francisco recientemente, las madres son el antídoto más fuerte ante la difusión del individualismo egoísta porque nos recuerdan siempre de nuestra dependencia original” (Alfonso Aguiló).

En este mes de las madres, quisiera tomar las palabras de Edison para decírselas a la mía y a todas las mujeres salvadoreñas que son mamás, o que hacen ese papel, como las abuelas, tías, monjas y empleadas del hogar: “Soy el resultado de lo que quiso hacer de mí una gran mujer”.

¡Gracias de corazón mamá por tu amor incondicional!

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