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Tarea titánica

El papa Francisco, con motivo de la Jornada Mundial de la Paz a celebrarse el 01/enero/2020, propone un camino de esperanza basado en tres elementos: (1) diálogo, (2) reconciliación y (3) conversión ecológica. Esta ruta es válida para El Salvador.

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Rafael Ernesto Góchez

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El 2019 cierra con luces y sombras para El Salvador. Lo luminoso se refleja en el buen ánimo de la población y del sector empresarial, la menor tasa de homicidios, la relativa estabilidad sociopolítica y la mayor proyección internacional. Lo sombrío se expresa en la elevada deuda pública, el persistente subempleo, la vulnerabilidad ambiental, el asedio a la población emigrante y la excesiva expectativa sobre el volumen e impacto de la cooperación externa. Conviene, entonces, reflexionar sobre los tres puntos planteados por el papa.

1. Diálogo. Los salvadoreños aspiran a vivir en paz y se percibe que están llenos de esperanza, lo cual debería propiciar un entendimiento básico entre la sociedad y el Estado. La ruta trazada por Su Santidad destaca que se puede aceptar una situación difícil si lleva hacia una meta común y si esta meta es tan grande que justifica el esfuerzo pretendido. En este marco, el reto nacional es la construcción de una Agenda de País para revertir la descomposición social, el subempleo y la corrupción, que alimentan el odio, la violencia y el crimen. Esta misión exige (a) una inequívoca libertad de expresión, (b) una efectiva promoción de la sana convivencia, (c) una mayor cooperación pública-privada, y (d) un firme compromiso por parte de los gobernantes.

2. Reconciliación. El gran paso es abandonar el deseo de dominar a los demás y aprender a ver a todos como seres humanos que conviven en una misma casa. En otras palabras, solo el respeto mutuo permite avanzar hacia la reconciliación. Esto es particularmente válido para El Salvador porque ha transitado de la violencia política a la violencia delincuencial entre 1979-2019. La reconciliación puede lograrse a partir de un acuerdo mínimo en el ámbito social, ambiental, económico e institucional, puesto que la paz impregna todas las esferas de la realidad nacional. Esta tarea requiere de (1) una base técnica sólida, (2) un cuerpo legal consistente y (3) un liderazgo democrático para construir un modelo de desarrollo que sea más justo e incluyente.

3. Conversión ecológica. El maltrato a la naturaleza y la hostilidad a las futuras generaciones pone en evidencia la miopía e irresponsabilidad de los tomadores de decisión y la falta de conciencia ambiental en la población salvadoreña. El desorden urbanístico y vehicular del AMSS y el grave deterioro de ríos, manglares y suelos confirman la ruta malsana que lleva El Salvador. En tal sentido, la actitud positiva y la actuación coherente de todos los sectores es esencial para que el desarrollo sea sostenible. La conversión ecológica implica un cambio en las conductas y relaciones de los salvadoreños entre sí y con los recursos naturales que los rodean.

Conclusión: el mensaje de paz 2020 del papa es propicio para la época navideña y para transformar la realidad nacional. El diálogo, la reconciliación y la conversión ecológica son tres elementos esenciales para que el país logre encaminarse hacia la sana convivencia y el desarrollo humano de las presentes y futuras generaciones. Esta es una tarea titánica que depende de la visión, participación y acción de los salvadoreños que desean vivir en paz y progresar en suelo cuscatleco.

Tags:

  • papa Francisco
  • El Salvador
  • diálogo
  • reconciliación
  • conversión ecológica

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