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¡Temblores y terremotos!

Este opinante desea a todos los amables lectores de LA PRENSA GRÁFICA que hayan tenido Feliz Navidad familiar y gran Año Nuevo.

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1. No debería incursionar en tema tan delicado, pero recientemente temblores han lastimado a nuestra gente: hubo uno el 3 de enero de 2018, 7:30 a. m., de 5.8; y otro el 7 del mismo mes a las 3 de la madrugada, de 5.6. Todo eso porque vivimos en el Valle de las Hamacas. El problema de sismos ha sido tocado por propios y extranjeros, entre los nuestros David J. Guzmán, Dr. Lardé y Larín y Jorge Lardé y Larín y los extranjeros nominados por don Carlos Cañas Dinarte en publicación periodística del país, a quien deseamos salud y bienestar para él y su familia hoy y siempre. Vale recordar que en el libro “Conmemorando los 130 años de funcionar el Ingenio Azucarero El Ángel”, tuvo Dinarte destacada colaboración en la historia fidedigna del centenario del beneficio azucarero; del que ya dije algo en LPG del 23 de octubre de 2017, pero haré otro comentario “a mi manera”.

2. En Domingo de Resurrección de 1854, hubo un fuerte terremoto que destruyó nuestra capital la que por decreto del presidente San Martín, que no era salvadoreño, fue trasladada juntamente con la Universidad y el Colegio La Asunción por unos cuatro años a Cojutepeque y luego con nueva sede en La Finca Santa Tecla, La Libertad. Aprovechando la oportunidad he de contar, como sucede siempre por lazos de sangre y de la historia, que en 1850, cuatro años antes del terremoto, nació J. B. de la Luz y en 1855 nació María Eulalia, ambas hermanas e hijas de Bernardo Nicolás, primogénito del general Arce. No tengo noticia de cómo pasaron esos tiempos, pero sí que en 1922 falleció tía Luz y en 1934 tía Eulalia.

3. El 7 de junio de 1917 otro terremoto destruyó la capital; las nombradas parientes y María Apolonia y María Santos, vivieron todas por un tiempo antes y el día del terremoto de 1917 en propiedad de tío bisabuelo Antonio y hermano de ellas en las faldas del Volcán de San Salvador, en los alrededores de lo que hoy se conoce como El Playón: por milagro de Dios se salvaron así como yo me salvé por la misma gracia del Eterno, en el terremoto de 5.7 de 10 de octubre de 1986 que destruyó el Darío, en donde tenía mi oficina, y otras propiedades. Ya los medios de comunicación dieron oportunamente informe de la catástrofe y me entrevistaron. Ellas regresaron a los barrios de La Vega y El Calvario. ¡Ya somos cinco familiares que hemos sobrevivido a terremotos!

4. Valga decir que a dichas cuatro nietas en 1912 el presidente de la República Dr. Manuel Enrique Araujo, previa la información judicial, prueba de testigos y principalmente Fe de Bautismo hoy conocidas como Partidas de Nacimiento, dotó con pensión vitalicia de 25 colones a cada una por ser nietas legítimas del prócer Arce y el reconocimiento a la calidad de gran paladín de la Independencia junto con otros que ya conoce nuestra historia.

5. Otros sismos: 2001, enero, 7.7; y febrero, 6.6.

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