Tendencia y realidad

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Rafael Ernesto Góchez

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Naciones Unidas revela que más de la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas y en 2050 habrá aumentado a dos tercios de la humanidad. El Salvador sigue esa tendencia, prueba de ello es que el Área Metropolitana de San Salvador (AMSS) –con apenas el 3 % del territorio nacional– concentra casi el 40 % de la población y el 70 % de las inversiones. El AMSS aglutina el poder político y económico. El atropellado crecimiento del AMSS ha generado un caos urbano, el cual se expresa en la expansión de comunidades de alto riesgo y la sobrecarga a la infraestructura vial.

La encrucijada cuscatleca se resume así: "el AMSS es receptora de población y el interior del país es expulsor de población". Miles de compatriotas se desplazan hacia el AMSS por los bajos ingresos y los deficientes servicios básicos en sus lugares de origen. Lo crítico de la migración hacia la ciudad capital es que muchas de las comunidades urbanas ofrecen precarias condiciones de vida (hacinamiento) y son de alto riesgo (Apopa, Ilopango, San Martín, Soyapango y otros).

Tres hechos resumen la realidad nacional: 1) la falta de oportunidades en suelo cuscatleco, 2) la violencia delincuencial y 3) la gran cantidad de mesones, barrios marginales y lotificaciones ilegales en el AMSS. Semejante situación explica la intención de numerosos compatriotas de emigrar.

La masiva migración externa (hacia EUA) e interna (hacia el AMSS) refleja la calidad de vida de los salvadoreños. Urge, entonces, un esfuerzo de país para enfrentar los efectos y las causas de la migración. Una forma de hacerlo es propiciando un diálogo nacional sobre tres problemas socioeconómicos: trabajo decente, movilidad urbana y vivienda digna, y dando los siguientes pasos.

Paso 1. Generar una "masa crítica" (ciudadanía activa y propositiva) para que las cabeceras departamentales dejen de verse como grandes masas de votantes. El reto es que los gobernados les exijan a sus gobernantes abandonar la politiquería (demagogia). ¿Cómo? Informándose, participando en la solución de problemas cotidianos y redoblando esfuerzos para ser autosuficientes.

Paso 2. Mejorar la coordinación entre municipios y GOES. El crecimiento de la ciudad capital ha rebasado los límites administrativos de San Salvador (el AMSS está formada por 14 municipios). Lo positivo es que existen dos instancias interinstitucionales (COAMSS y CODEMET), las que pueden propiciar la acción conjunta de municipios y GOES para realizar soluciones urbanísticas sostenibles.

Paso 3. Tomar conciencia de que la mayoría de demandas de las comunidades rurales y urbanas son síntomas de un problema mayor: la exclusión socioeconómica. Por ello, conviene realizar una reforma fiscal para promover el desarrollo local a fin de mejorar el acceso a servicios básicos y a oportunidades en el interior del país y en los asentamientos urbanos precarios.

Conclusión: el desarrollo local está ausente en la agenda nacional. No extraña, por tanto, que la migración hacia el AMSS y los asentamientos urbanos precarios sigan creciendo. Esta tendencia está convirtiendo el AMSS en "un grupo de islas de edificaciones y colonias privadas rodeadas de océanos de ventas informales y tugurios". Esta ruta es nociva porque la exclusión socioeconómica nutre al odio y al crimen. Es falso, entonces, que se haya desactivado "la bomba social"; al contrario, al cerrarse la válvula de escape (fin de la emigración masiva), aumenta el riesgo de que una sobredemanda de servicios públicos ponga en jaque al GOES.

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  • Área Metropolitana
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