Tenemos la oportunidad para validar nuestra democracia

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La palabra fraude, me remonto a 2009 cuando en plena campaña presidencial, el FMLN denunciaba supuestas maniobras que arrebatarían su victoria. Aquella cobarde y falsa denuncia no era sorprendente, pero el pesimismo que me transfiere su histórica y violenta lucha por el poder me hizo esperar lo que entonces llamé: “El tercer ciclo de violencia revolucionaria”.

Para sorpresa, gracias a la garduña, errores y traiciones al interior de la derecha, el FMLN se hizo de la victoria. Mi predicción perdió vigencia –y el furioso nubarrón que esperaba quedó disperso entre la incertidumbre de ver Nuestra Casa Presidencial teñida de rojo.

Los temores nos comían, la esperanza era ver una izquierda actualizada, evolucionada, respetuosa de la constitución y las reglas democráticas. Sin armas, prometieron honestidad, respeto al Estado de derecho y velar por los intereses de la gente –la realidad ha sido otra.

Durante sus primeros diecisiete años, lograron injertarse en todas las esferas de poder, siendo su objetivo terminar con la república controlando los tres poderes del Estado. Confabularon para destruir a ARENA desde su interior, y silenciosamente, minimizaron a su gran enemigo, el ejército; simultáneamente, negociaban con las pandillas una especie de “subcontrato”, con el cual tendrían a disposición su nuevo brazo armado.

Apoyado por las instituciones de Derechos Humanos, jueces y autoridades de los cuerpos de seguridad, la alianza entre pandillas y Casa Presidencial fue un hecho –pronto cerraron filas y dirigieron sus embates contra la empresa privada y su aliado político, ARENA.

Con una estrategia de batalla dividida en dos frentes, político y económico, los comunistas light, hoy socialistas del siglo XXI, hicieron del gobierno su empresa particular –fabricaron empleos para sus militantes a quienes quitan una porción de sus salarios, como tributo para financiar nuevas campañas y mejorar la calidad de vida de dirigentes y sus familias.

Su verdadera identidad, corrupta y demagógica, es cada día más clara, así su descaro en el manoseo de la legalidad. En 2014, el FMLN, sus partidos polillas y el TSE bajo su dominio tejieron magistralmente un fraude táctico, manoseando la voluntad popular en las JRV y en las calles, restringiendo la libre circulación, operaciones dirigidas a sabotear el caudal de votos para ARENA.

Aquel ciclo de violencia que esperé en 2009 se almacenó sufriendo grandes mutaciones, se transformó en la industria de la extorsión y el dominio territorial; esta moderna guerra de baja intensidad, con justicia propia y aplicada a todo aquel que trabaja, afecta finalmente a la clase media y los más necesitados... Para los intelectuales de la revolución, la miseria, enfermedades e ignorancia, ayuda a justificar la violencia contra la empresa privada, señalada como culpable de nuestras tragedias sociales.

A semanas del nuevo evento electoral, con las JRV dominadas en su mayoría por el FMLN, recuerdo con indignación las denuncias de fraude y llamados a la violencia, con los que escondieron sus pasadas derrotas. El arma con la que los pueblos libres defienden su voluntad es el voto, no podemos justificar la abstención por actitudes deshonestas de aquellos que resultaron electos por una minoría, necesitamos validar la democracia y desarticular su proyecto de manipulación, votando masivamente, sin temores, haciendo valer la verdadera voluntad del pueblo.

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