Lo más visto

Tenemos que darle fortaleza a nuestra productividad ordenando prioridades e incentivando iniciativas

Es vital que los liderazgos sean de primer nivel, con las visiones y las herramientas pertinentes para sacar al país de todos sus letargos actuales. Y ahora, cuando es tiempo de relevos en las áreas cupulares del aparato estatal, enfatizar esta perspectiva se hace aún más oportuno.
Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

A lo largo del tiempo, los salvadoreños hemos ido ganando imagen como gente laboriosa y animada a progresar en nuestras actividades respectivas, independientemente de las adversidades que haya que afrontar y de los obstáculos que haya que superar para lograrlo. Las condiciones internas del país siempre han sido desafiantes y dificultosas en muchos sentidos, pero aun así la gente de esta tierra ha puesto en el trabajo su principal instrumento de superación, y esto se puede percibir tanto en la inmensa mayoría de la gente que permanece dentro del país pese a todas las limitaciones y peligros que existen como en el flujo de salvadoreños que se van más allá de nuestras fronteras geográficas en busca de presente realizable y de futuro promisorio.

Se dice ya como un concepto compartido de aceptación prácticamente generalizada que el mejor capital del país es su gente, y aunque las necesidades no resueltas son el impulso más decisivo para que los salvadoreños estén constantemente en la búsqueda de sostenibilidad para ellos y para sus familias, hay que tomar en cuenta que si no hay espacios para lograrlo la insatisfacción tiende a convertirse en una amenaza en sí, que puede conducir a situaciones de trastorno social incontrolable. En ese orden, lo que más están necesitando los connacionales de todas las esferas y niveles es que el país tenga una clara visión del desarrollo, de tal manera que las oportunidades potenciales deriven en efectos cuantificables.

Puestos en tal perspectiva, vuelve a hacerse visible el imperativo de contar con una apuesta productiva que trascienda los enfoques puramente coyunturales y se oriente hacia el logro de una sostenibilidad económica capaz de ubicarnos en el plano de las naciones que prosperan de manera continuada en función del progreso de todos y cada uno de sus integrantes. ¿Cuánto más tendremos que esperar para que se dé en el país una iniciativa semejante, que permita avizorar tiempos realmente mejores en todo sentido? Es vital que los liderazgos sean de primer nivel, con las visiones y las herramientas pertinentes para sacar al país de todos sus letargos actuales. Y ahora, cuando es tiempo de relevos en las áreas cupulares del aparato estatal, enfatizar esta perspectiva se hace aún más oportuno.

Nos encontramos ya en la recta final hacia los comicios presidenciales que tendrán lugar a comienzos de febrero de 2019. Es decir, son un poco más de siete meses los que faltan para llegar al día señalado. Y como el tiempo va a pasos agigantados, sobre todo cuando se trata de una contienda como la actual, hay que exponer sin tardanza los planteamientos que se proponen para la nueva gestión. Entre ellos, el de la productividad y el de la competitividad, que nunca pueden estar sueltos. No hay que perderse sólo en las ofertas más populares, sino dejarles suficiente espacio a los temas de fondo, que son los que le dan sostén al sistema.

Y si hablamos de productividad y de competitividad tenemos que hablar al mismo tiempo de educación y de seguridad. Es un gajo de desafíos que tienen que ser enfocados con criterios de unidad y de funcionalidad insoslayables. Insistiremos en esto para que nadie pueda darse por desentendido.

Lee también

Comentarios