Tenemos que tener más conciencia de lo que significan los tiempos políticos para evitar que sigan siendo retrancas del proceso

Lo que todos inteligentemente tendrían que asegurar en todo momento es que su trabajo responda a los intereses ciudadanos, para que la ciudadanía lo tenga en cuenta al escoger y decidir.
Enlace copiado
Enlace copiado
En cualquier democracia en funciones los tiempos políticos constituyen una realidad de gran incidencia sobre todo lo que ocurre en la respectiva vida nacional. El Salvador, desde luego, no es ni podría ser una excepción en este campo. Y el hecho de haber tenido un calendario electoral tan recargado de eventos sobre todo en las áreas legislativas y municipales ha venido poniendo una gran presión competitiva en el escenario político, con los efectos distorsionadores que eso casi inevitablemente acarrea. Es por eso de buen augurio el que se haya aprobado ya ampliar a cinco años los períodos de ejercicio de la función en las áreas aludidas a partir de 2022.

Dicha extensión tiene implicaciones potencialmente favorables tanto en la distensión del calendario electoral como en las posibilidades de organizar con más tranquilidad el trabajo en los ámbitos de gestión. En lo que al calendario electoral se refiere, de seguro será beneficioso que haya períodos más amplios sin ansiedad competitiva; y en lo que toca al trabajo en sí, el contar con más tiempo de desempeño puede hacer que los proyectos se desenvuelvan de una forma más holgada y productiva. Necesitamos espacios de acción en los que puedan prevalecer el sentido común y los criterios pragmáticos, lo cual sólo es alcanzable si las tensiones políticas logran mantenerse en los niveles adecuados.

Como hemos señalado en cuantas ocasiones ha sido oportuno, lo primero que hay que hacer es ubicar el calendario político en el lugar que le corresponde, sin permitir que dicho calendario sustituya al de la realidad, porque ambos tienen características muy propias, que no pueden ser intercambiables de manera mecánica. Son los intereses políticos específicos los que más influyen en pretender que se imponga dicha distorsión, como se ve a cada paso en el desenvolvimiento de los hechos. Si los tiempos políticos se sobredimensionan o se extralimitan, como es tendencia generalizada, lo que se propicia es la deformación del sistema, con los deplorables efectos consiguientes.

Los diversos actores de la vida nacional, y en primer lugar los actores políticos, tanto en las áreas gubernamentales como en los ámbitos partidarios, tienen que saber distinguir entre sus conveniencias competitivas en plan electoral y sus responsabilidades funcionales en plan representativo. No cabe duda de que gran parte de la conflictividad existente en nuestro ambiente político deriva de manera directa del hecho de que los partidos y sus personeros están siempre en competencia como si las urnas se hallaran constantemente a la vista. Lo que todos inteligentemente tendrían que asegurar en todo momento es que su trabajo responda a los intereses ciudadanos, para que la ciudadanía lo tenga en cuenta al escoger y decidir.

Aunque hay elecciones en perspectiva, como son principalmente las presidenciales de 2019, cuyas candidaturas de seguro comenzarán a aparecer en la segunda mitad de 2017, habría que aprovechar el año en curso para tomar decisiones importantes dentro de la problemática nacional, que en tantos sentidos necesita tratamientos urgentes. Un esfuerzo de distensión pragmática sería seguramente muy bien acogido por la población, agobiada y atormentada por tantos acosos y traumatismos.

Tags:

  • eleccion
  • calendario electoral
  • ciudadania
  • distension

Lee también

Comentarios

Newsletter