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¿Terminó la batalla del TPS?... ¡NO!

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El TPS se termina para miles de salvadoreños que por años han vivido, trabajado en Estados Unidos y, muchos de ellos, han enviado remesas a sus familiares. Esto era lo más probable que Trump iba a decretar; sin embargo, hemos dado la lucha y al menos ahora sabemos que contamos con UN AÑO Y NUEVE MESES para continuarla.

Sentirse derrotado, después de tanto esfuerzo, no es justo ni adecuado; lo que se impone ahora es entender que el escenario de lucha se modifica: hasta ahora se centró en el Ejecutivo (la Presidencia y la Secretaría de Seguridad); hoy el centro del esfuerzo cambia al Congreso de los EUA, que es un campo más variado y complejo, pero más sensible a las presiones que puedan construirse desde la ciudadanía y el espacio para negociar soluciones es mayor.

Una solución para los TPS es no solo posible, sino que, el Congreso de los EUA es el lugar más adecuado para que su estatus migratorio pase de T (temporal) a P (permanente), esto solo el Legislativo puede hacerlo. ¿Es esto más difícil? Ciertamente, allí el peso de los ultra conservadores y antimigrantes es ahora más sentido que nunca, pero también, la capacidad de negociar soluciones es ahora más alta también, sobre todo si los Demócratas avanzan en la elección de este año y son capaces de capturar la mayoría del Senado.

Otra variable a considerar es que compartimos el problema con otro grupo importante, el de los “dreamers” (DACA), que al igual que nosotros están luchando por una solución legislativa; ellos, no solo son un bloque más grande, sino y quizás principalmente, está compuesto mayoritariamente por mexicanos, lo que significa que tienen mayor peso en el Congreso y las consecuencias negativas de su expulsión serían más graves en términos diplomáticos.

Para nuestro caso, existe ya una propuesta legislativa de solución para los TPS, pero su peso es incipiente. Lo anterior implica que teóricamente se nos abren 2 opciones: por un lado, apostarle a incrementar el peso legislativo de la propuesta TPS, lo cual implica un enorme trabajo de lobby o, por el otro, explorar e impulsar las posibilidades de que Dreamers y TPS conjuntamente tengan una solución legal de su estatus migratorio.

Lo cual significa economía legislativa para el Congreso.

¿Se habrá perdido la batalla, si llegamos a septiembre de 2019 sin solución legislativa? Creo que no, pues es posible imaginar un tercer escenario de lucha: el sistema judicial de los EUA. Hemos visto cómo, frente a las medidas antiinmigrantes que el presidente Trump ha tratado de implementar, los jueces han bloqueado muchas de ellas. Esto es posible dado que, según la Constitución de ese país, los jueces pueden fallar con base en la ley o por razones de “equidad”, es decir de injusticia y creo que es posible argumentar que después de tantos años de haber gozado de un estatus legal y haber construido sobre esa base, familia, carrera, empleo, etcétera, es injusto que hoy vengan a destruir familias y someter a la miseria a miles de seres humanos. Intentar esta vía significa al menos ganar tiempo.

Planteo lo anterior, porque creo que la batalla por el TPS no ha terminado aún; hay esperanza, hay nuevos escenarios, hay posibilidades de avanzar, pero para ello debemos de entender cuál es el escenario de nuestra lucha, sus posibilidades y generar una clara y eficiente estrategia, con recursos y con el compromiso de hacerla realidad.

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