Thanksgiving (Día de Acción de Gracias)...

Thanksgiving... esa celebración tan extraordinaria de nuestros buenos amigos y hermanos allá en esa gran nación del norte. Día dedicado exclusivamente a darle gracias al Creador por todas sus bendiciones; y esa gran nación, Estados Unidos de América, sí que tiene mucho, pero mucho, que agradecerle al Creador, incontables son las bendiciones que a diario llueven sobre tan privilegiada tierra.

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Carlos G. Romero / Ingeniero MBA, Msc

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Es de particular importancia y urgencia que este jueves 23 de noviembre, Thanksgiving Day, elevemos todos la más profunda y sincera plegaria al Todopoderoso, y pidamos en una sola voz que proteja a ese gran pueblo de aquel que hoy lo asedia: del revisionista, del de teorías alternativas; del que distorsiona la historia para beneficio propio; del destructor de los tan nobles ideales que tanto costaron construir; del divisionista, del excluyente, de aquel que predica que la inscripción en la Estatua de la Libertad, que dice: “Dame tus abatidas, tus pobres, tus amontonadas muchedumbres que ansían respirar libremente; el desperdicio infeliz de tu rebosante playa; mándame los desamparados, los batidos por la tempestad. ¡Yo tengo mi lámpara en alto junto a la puerta dorada!” ya no tiene vigencia; que ese magnificente monumento a la esperanza, acogedora vista de ola tras ola de amontonadas muchedumbres: judíos y armenios huyendo del genocidio; ingleses de la persecución religiosa; irlandeses, italianos y alemanes de la hambruna; miles y miles huyendo de la violencia de la guerra entre naciones... que se ha malinterpretado nos dice el revisionista, que hoy por hoy no tiene vigencia, que fueron otras épocas y que no aplica a las masas de hoy día: los desplazados por la delincuencia, por el narcotráfico, la guerra civil; por la hambruna producida por caricaturescos dictadores; a los que huyen del despiadado fanatismo religioso; de los desastres naturales, de las epidemias; entre muchos otros males que hoy agobian a la humanidad.

Ese pernicioso y dañino revisionismo dedicado a las mal llamadas guerras culturales, eufemismo de los más oscuros antivalores; dedicado a dividir y excluir; a escarbar en lo más profundo del alma del pueblo norteamericano hasta encontrar cicatrices de otras épocas, y abrirlas sin piedad alguna desatando vulgares emociones de maldades superadas: el racismo, el etnocentrismo, el desmedido materialismo.

El revisionista, también llamado supremacista, aquel cree que en la “Pledge of Allegiance”, el Juramento a la bandera o Juramento de lealtad, que reza: “Juro lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América y a la república a la que representa, una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos”, el término una nación aplica solo a un selecto grupo; que el dios que se menciona es el todopoderoso dólar; que la nación es divisible en grupos según su raza, etnia o poder económico; y la libertad y justicia es de exclusivo privilegio del grupo dominante.

Qué lejos se siente ese grandioso día de la toma de poder de Barack Obama, el primer presidente de raza negra de esa gran nación, día en que el mundo entero vio con admiración y respeto ese inédito logro... de la humanidad. Pero seguro estoy de que ese gran pueblo superará los embates de la maldad que hoy asedia, que los incorruptibles valores prevalecerán. ¡One Nation Under God! Yes, indeed.

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