¿Tiempo de Bukele, de Wright, o todavía de ninguno?

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Economista y analistaSi las últimas encuestas revelan que entre 60 y 70 % de la población se opone a que el FMLN siga gobernando y a que ARENA regrese, sin que ninguno esté involucrado en un esfuerzo de modernización con un proyecto de transformación del país para la construcción del futuro, por primera vez habría suficiente espacio político-electoral para impulsar una tercera fuerza. Su surgimiento y desarrollo dependerá de un liderazgo y estrategia que lo hagan posible. Desde circunstancias, características y perfiles muy distintos, dos jóvenes líderes han decidido asumir semejante desafío.

El liderazgo de Nayib es claro y contundente, con 70 % de las preferencias. Con sus “nuevas ideas” pintadas de celeste, Bukele planifica desde años su candidatura a la presidencia en 2019 que anunció esta semana, inmediatamente después de ser expulsado del FMLN. Su objetivo es el poder desde la presidencia para cambiar el país... En guerra con el sistema en su conjunto, es el vengador por excelencia. Concluirá su gobierno municipal en mayo de 2018 lleno de simpatías, de poderosos adversarios y de explosivas minas diversas.

Después de dos gobiernos municipales en Nuevo Cuscatlán, y en San Salvador, su carrera política llena de oportunidades confronta obstáculos aún mayores con grandes poderes simultáneamente en su contra: el FMLN con quien está en una guerra que apenas comienza, amenazándolos de convertirse en el líder indiscutible de la izquierda, mientras a ARENA lo amenaza en su aspiración de regresar al poder si ganara en primera vuelta o definiera la elección en su contra en la segunda vuelta. También está en guerra con los principales medios de comunicación que lo acusan de conducir el caso de falsificación de sitios web. En los próximos dos años podría enfrentar diversos juicios que alimentarán y explotarán todos esos grandes poderes simultáneamente, con probabilidades de ser inhabilitado para las próximas elecciones presidenciales.

Más corta y modesta, la carrera política de Wright cuenta con significativos logros y un primer nivel nada despreciable de interlocución y posicionamiento. Si bien debutó en ARENA ganando por amplio margen la diputación en San Salvador, algunos de sus principales adversarios son de la dirigencia que califica de obsoleta. Después de rechazar su propuesta de candidata suplente, renunció a ser nuevamente diputado de ARENA, anunciando que al concluir su mandato impulsará con otros liderazgos un movimiento cívico-político, antesala de un nuevo partido político de los ciudadanos.

Las relaciones de Wright con los dos principales candidatos presidenciales de ARENA parecieran ser buenas, sin descartar que su movimiento sea parte de una coalición cívico-política para enfrentar al FMLN en las elecciones presidenciales de 2019. Su posicionamiento e interlocución es muy amplia: desde la derecha y los principales grupos económicos del país de los que su familia ha formado parte históricamente, hasta organizaciones feministas a favor de los derechos de las mujeres y la despenalización del aborto que apoya en casos excepcionales, pasando por organizaciones de protección al medioambiente y acceso al agua, y liderazgos sociales diversos ubicados a la izquierda. Wright es un defensor de derechos humanos, democráticos, sociales y ciudadanos, un liberal-social-demócrata.

Ante el profundo desgaste del bipartidismo polarizante, Wright no dejará a Bukele solo para capitalizarlo. Si Bukele fuera inhabilitado, Wright intentaría capitalizar simultáneamente el desgaste de ambos partidos y el que le seguiría de Bukele. ¿Es este el tiempo de Bukele? ¿Le seguirá el de Wright? ¿O no es todavía el de ninguno?

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