¡Todo pasa, hasta uno pasa!

Todo pasa en esta vida, los años pasan y todo puede cambiar, o todo puede mantenerse igual, y al final todos dejamos de existir.
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¡Todo pasa, hasta uno pasa!

¡Todo pasa, hasta uno pasa!

¡Todo pasa, hasta uno pasa!

¡Todo pasa, hasta uno pasa!

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Hay quienes nos preocupamos más por lo que acontece o tenemos más conciencia ciudadana, hay quienes todo les tiene sin cuidado, todo les es indiferente, mientras su metro cuadrado permanezca inalterable.

De esos hay muchos, esos que afirman: hay cosas que no podemos cambiar y por lo tanto porque me voy a preocupar.

De todo hay en la viña del Señor. Cuando se toca el tema de la participación ciudadana, muchos no entienden de qué se trata o simplemente no les llama la atención y la degeneración social se manifiesta en: homicidios, corrupción, enriquecimiento ilícito, impunidad, violaciones, extorsiones, etcétera.

El fenómeno de la subcultura que prevalece en el país podría ser quizá una de las áreas más ostensibles del subdesarrollo, que destaca a El Salvador. Definitivamente el irrespeto, el resentimiento, ausencia de cortesía, actitudes negativas, la indiferencia a los problemas de Estado, algunas preferencias nocivas en el entretenimiento, el cuasi-lenguaje, orinarse en la vía pública, modificaciones corporales en la piel, tatuajes, adicciones, etcétera.

La cultura, la relacionada con las costumbres y la educación (no con las artes), influye en el subdesarrollo social económico de un país. La superación personal es un tema controversial, puesto que existen personas que justifican sus acciones en el afán de hacer dinero, otros su pobreza a su origen y a la falta de oportunidades. En este país hay mucha pobreza: se informa a esos que viven en indiferencia permanente.

Yo desearía como ciudadano, sin injerencia, que este país encuentre su rumbo y que “el proceso de rápido y sostenido crecimiento económico que han experimentado algunos países asiáticos y latinoamericanos en las últimas dos décadas” genere un efecto demostración en las autoridades, en los tomadores de decisiones y en el sector empresarial de este país. Me agrada, alimentar la esperanza que el país un día, no muy lejano, escapará de su subdesarrollo.

Sería saludable que hubiese un cambio de actitudes de todos los ciudadanos, con un giro hacia una postura positiva, en la que el abandono del egoísmo sería un buen principio y la conciencia de ser un ciudadano de la República, sería un complemento individual alentador para este país, que requiere de habitantes no solo para engendrar, sino también para trabajar, ahorrar, invertir, innovar, tributar y también de empresarios que eviten la elusión fiscal y paguen efectivamente los impuestos que les corresponde.

Pregúntese qué hace por el país, además de consumir, satisfacer sus necesidades fisiológicas y agregar densidad poblacional. Se considera productivo o simplemente consumidor, es usted uno que contribuye al bienestar del resto o por el contrario incomoda. ¿Es parte del problema o de la solución?

Sorpresa, este artículo tiene que cerrarse con una sensación de esperanza, puesto que el GOES y la empresa privada volvieron a reunirse y acordaron la creación de una mesa técnica, en la cual “se propone” se discutan los temas de nación, construcción de confianza, competitividad empresarial, un balance fiscal sostenible, combatir la delincuencia, entre otros temas. Algunos representantes de la empresa privada y políticos se muestran entusiasmados por el inicio de ese diálogo. Esas son las actitudes positivas a que me refiero y ojalá esta vez se mantengan hasta arribar a un acuerdo nación que niegue el egoísmo. “Ciudadanos”, una tarea, trate de enterarse del acuerdo a que se refiere el FMI en el informe de su visita.

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