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Todos los caminos conducen a Roma

En la antigüedad, cuando el imperio romano controlaba territorios en tres continentes, se decía que todos los caminos conducían a Roma.
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Si le preguntáramos a cualquier ciudadano salvadoreño en esto días, ¿hacia dónde conducen todos los caminos? ¿Cuál sería su respuesta?

Las acciones del Gobierno salvadoreño y del partido oficial, el FMLN, parecen indicar que todos los caminos conducen a La Habana, pasando por Caracas. El FMLN idolatra la revolución cubana y apoya al régimen de Maduro por el financiamiento que le da al régimen castrista y al mismo FMLN. Es por ello que han apoyado tanto como partido político y como Gobierno al régimen de Maduro a pesar de la condena que ha recibido de la gran mayoría de países latinoamericanos, europeos y de Estados Unidos. Las votaciones que ha realizado El Salvador en la OEA, los apoyos que han pronunciado el presidente Salvador Sánchez Cerén y el canciller Hugo Martínez y hasta la intención de realizar reuniones de la CELAC en El Salvador para buscar apoyos para el régimen de Maduro indican que para ellos lo más importante es apoyar a Maduro.

¿Debe ser la prioridad del Gobierno salvadoreño apoyar al régimen castrista y al de Maduro? ¿Cuántos salvadoreños viven en esos países y cuántos se quieren ir a vivir a esos países? ¿Cuándo hemos emitido bonos para financiar el déficit fiscal en la bolsa de valores de Caracas? No hablemos de La Habana porque ni siquiera tiene bolsa de valores. ¿Cuánto recibimos de remesas familiares de esos países? ¿Cuánto importamos y exportamos de y a esos países? ¿Cuánto recibimos de cooperación al año de esos países? ¿Qué peso tienen en el FMI, BID y Banco Mundial para apoyarnos a obtener préstamos? ¿Qué influencia tienen en los países que apoyan financiera y políticamente a El Salvador? La respuesta a todas las anteriores preguntas es algo mue pequeño y en muchos casos cercano a cero. De ahí que entonces los caminos para El Salvador no conducen a La Habana o a Caracas, sino a Washington.

El principal socio comercial de El Salvador es Estados Unidos con cerca del 45 % de las importaciones y exportaciones totales del país. Este año vamos a recibir cerca de $5,000 millones en remesas familiares; probablemente hay cerca de 3 millones de salvadoreños viviendo, trabajando y produciendo en Estados Unidos; tenemos cerca de 200,000 acogidos al TPS, que está en peligro de que se pierda a principios de 2018. El mayor donante de cooperación internacional para El Salvador, aun durante los dos gobiernos del FMLN, es Estados Unidos; nuestra moneda la importamos de Estados Unidos porque la produce la Reserva Federal (banco central) de ese país; cuando necesitamos emitir bonos sale corriendo el ministro de Hacienda con el Banco Central de Reserva a emitir los bonos en Estados Unidos y a vendérselos a inversionistas institucionales de ese país del norte; cuando queremos obtener préstamos con condiciones preferenciales para financiar todo tipo de proyectos van a Washington a negociar con el BID y el Banco Mundial, previa autorización del FMI; cuando quieren conseguir apoyo político los gobiernos salvadoreños se van de gira al congreso de Estados Unidos y a buscar “amigos”; cuando quieren apoyo para las elecciones los candidatos van en procesión a visitar a los salvadoreños residentes en Estados Unidos; cuando necesitamos apoyo para la Fiscalía General de la República para contener la corrupción y las amenazas del terrorismo y crimen organizado transnacional se recurre a pedir ayuda a Estados Unidos; cuando queremos comprar tecnología de punta y queremos preparar bien a los jóvenes salvadoreños los enviamos a las mejores universidades de Estados Unidos; las ONG e iglesias salvadoreñas buscan apoyo y recursos financieros de sus contrapartes en Estados Unidos; cuando hay una catástrofe natural obtenemos apoyo de Estados Unidos y de los demás países amigos; cuando se quiso terminar la guerra y se pidió el apoyo de Naciones Unidas el Gobierno de Estados Unidos fue fundamental. La lista puede seguir y vamos a llegar a la conclusión de que todos los caminos para El Salvador nos conducen a Washington y no a La Habana o a Caracas.

Entonces la gran pregunta es: si es tan obvio que la supervivencia financiera del Gobierno salvadoreño, de millones de conciudadanos que trabajan en Estados Unidos y millones que reciben todo tipo de ingresos que proceden de remesas familiares, donaciones y comercio con Estados Unidos, ¿cómo no se da cuenta el FMLN y el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén que con sus actitudes ahora ya no tenemos amigos en Estados Unidos que nos apoyen para ampliar el TPS? En Estados Unidos hay un presidente republicano que se llama Donald Trump y hay una claridad tanto de parte de los demócratas como de los republicanos que el régimen de Maduro es una dictadura, violadora de los derechos humanos de sus ciudadanos y que cualquier Gobierno de la región que lo apoye no merece recibir ayuda del Gobierno y pueblo de esa gran nación del Norte.

Todavía se está a tiempo de enmendar el camino por parte del gobierno del presidente Sánchez Cerén y ojalá que el canciller les pueda transmitir a sus jefes el aislamiento en el que ha caído El Salvador en Washington, lo cual comprobó él mismo en su reciente viaje a esa ciudad. No olviden que las relaciones internacionales son de gobierno a gobierno y no de partido político a partido político y que todos los caminos para El Salvador conducen a Washington y no a La Habana, ni a Caracas.
 

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