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Tolerancia, entendimientos y progreso

“La intolerancia es el mayor obstáculo que nos impide entendernos, desarrollarnos y trascender. Y es indispensable superarla para alcanzar los acuerdos nacionales irreemplazables que necesitamos.”
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El mayor obstáculo que enfrentamos como país para trascender es la intolerancia que se encuentra presente horizontalmente en casi todos los niveles de nuestra sociedad. Esta nos separa, nos divide, no permite que conversemos ni que analicemos objetivamente los hechos; nos hace rechazar lo que dice el que no toleramos, sin que siquiera tratemos de analizar si tiene algo de razón.

En ocasiones lo rechazamos aun estando de acuerdo con el tema, simplemente porque lo propuso el sujeto de nuestra intolerancia; provoca peleas y hasta crímenes.

En el nivel macro, la falta de tolerancia nos impide llegar a los acuerdos mínimos a que una sociedad que quiere superarse debe alcanzar. Debemos seriamente tratar de superar esa etapa irracional, primitiva.

Los políticos tienen enorme responsabilidad en avivar la intolerancia permanentemente. Su discurso, su ceguera, su permanente descalificación del contrario o de quienes no piensen como ellos o no estén de su lado han contribuido a fomentar esa intolerancia de la cual sacan rédito, manteniendo seguidores de la manera fácil, inventando un enemigo al que hay que derrotar, apelando exclusivamente a la emotividad y a sentimientos bajos pero fáciles de sacar a la superficie: la ira, el odio... Pocos tratan de cultivar seguidores de la manera difícil, la valiosa y verdadera, con propuestas que convenzan a seguidores y convengan a la nación.

Siempre tendremos diferencias porque somos diferentes, es la naturaleza humana, pero eso no significa que no podemos ponernos de acuerdo en temas de importancia para la nación.

Los que se han superado han logrado grandes acuerdos sociales para definir el rumbo de su país y alinear las energías de todos en la misma dirección, discutida, analizada, en que hay concesiones de todos. Los países intolerantes, como nosotros, retroceden en muchos campos.

Un buen ejemplo de superación que la tolerancia, fruto de la inteligencia y la madurez, es la clave son los Pactos de la Moncloa en España y el posterior gobierno del socialista Felipe González, que convirtió al PSOE, partido social demócrata a la antigua, de un socialismo muy duro en uno abierto a la economía de mercado, que le permitió tener un Gobierno muy exitoso, el cual llevó a España del peligro de hiperinflación y caos a ser una nación próspera y capaz de poder insertarse en la comunidad europea como par, cuando era considerada de una categoría menor.

Los Pactos de la Moncloa fueron acuerdos alcanzados entre el gobierno de España de Adolfo Suárez, a través de la legislatura, y los principales partidos políticos, todo con el apoyo de las organizaciones empresariales y sindicatos, con el objetivo de facilitar la transición a la democracia y adoptar una política económica que les permitiera desarrollarse, comenzando por contener la hiperinflación que llegaba al 47% entonces.

Reconocer y aceptar la diversidad que existe en la sociedad es fundamental; la diversidad aceptada, respetada y bien canalizada permite que el país una sus esfuerzos hacia el mismo rumbo, los diversos se ayudan mutuamente o no se estorban al considerarse socios en el desarrollo.

El inicio de la campaña ha mostrado signos de esa intolerancia nociva. Hay que comprender que no nos deja avanzar y detenerla, comprendiendo que superar los graves problemas que nos aquejan solamente lo lograremos con grandes acuerdos, aunque sean en pocas áreas claves.

Los partidos tienen la responsabilidad de hacer una campaña que no aumente la intolerancia y permita que nos aceptemos y caminemos juntos como sociedad, con diversidad, pero con respeto, con rumbo común, pensando en resolver los problemas de las mayorías y no servir a los intereses de las pequeñas cúpulas.

Podrán señalarme como soñador y descabellado por abogar por la tolerancia cuando viene la campaña presidencial, pero debemos poner ese tema en el centro del debate, con inteligencia y sinceridad, no con cálculo táctico mezquino de cortísimo plazo. La sociedad civil está lista y deseándolo. Probemos impulsarlo.

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  • Tolerancia
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