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Toma de conciencia contra abuso y maltrato en la vejez

Nacer es arrancar; crecer y forjarse es fuerza; madurar es oportunidad; y llegar a viejos –a la siega– es misterio.
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Nery de Zaldaña - Escritora

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Parangón entre “Llegar a la vejez” y “Destino al morir”: A ambas terminales se llega sin artificios, energía, maquillajes ni fingimientos... nomás los trapos del cuerpo, pues la real desnudez ya está expuesta en pantalla gigante ante la Corte Celestial. Hubo cierre, los balances ya arrojan sus exactas cifras.

Los muertos nada saben y su memoria es puesta en olvido –dice la Biblia. O sea, como llegó la persona (buena o mala), así es recibida y tratada. Ya nada ni nadie puede hacer nada por nosotros. ¡Ah, pero al llegar a la vejez, siempre hay una esperanza!... Es cierto que hay que segar lo sembrado: vientos = tempestades: maltratadores de consorte, de hijos; irresponsables, viciosos... ¡tenían que huir para ponerse a salvo de nosotros! ¡Y hoy en la vejez, pobres, enfermos y solos, llamamos "ingratos" a los hijos que no nos visitan ni apoyan; ya olvidamos todo el daño que les hicimos cuando eran pequeños, indefensos... parecemos mansos palomitos de pura fragilidad... muchas ancianitas estamos solas, sin un retoño, porque jóvenes nos dedicamos a abortar hijos durante la vida loca.

Bueno, basta de tantos términos fuertes (verdades amargas). El llamado es para los vivientes, en primer lugar a los adultos jóvenes que inician sus hogares, para que sean mujeres y hombres agradables, mesurados, llevaderos, responsables; que no maltraten a su consorte y menos a sus hijos; que aunque sea con pobrezas, forjen a su prole con amor y respeto, que no den lo malo que ustedes recibieron; que siembren familia, amistades y un excelente récord laboral, para que en la vejez sean recordados con amor y con gratitud... No multipliquen sus rencores con sus hijos.

En cuanto a quienes olvidan a sus viejitos (aunque les hayan sufrido), mis respetos porque solo ustedes conocieron esos sufrimientos; pero les invito a que los vean tan débiles, tan menesterosos, siendo solo la sombra de su pasado, pues aquellos monstruos o demonios ya salieron de ellos; y bajo la recomendación divina “perdonad y seréis perdonados”, pido su perdón para ellos, porque “no sabían lo que hacían”; pero nosotros sí conocemos que es de gigantes espirituales disculpar las ofensas... Hoy nos va bien ¿no?, tenemos una familia que nos ama y a quien amar, trabajo, protección divina, quizás muchas comodidades que antaño no tuvimos (son masajes de Dios sobre nuestros golpes y heridas); y lo que Él desea es vernos en paz, que ajustemos nuestros sentimientos a la categoría de excelentes, perdonando y tendiéndoles la mano a nuestros viejitos que están viviendo sus últimas horas sobre la faz de la tierra.

El 15 de junio está dedicado a la toma de conciencia contra el abuso y maltrato a la vejez. Empecemos nosotros, en la familia. Borrón y ya. Ellos solo necesitan alimentación (comen poquito), viajes al hospital, medicinas, ver televisión u oír las noticias en sus radios (si es que oyen), y un poquito de cercanía. Ya están cerquita de morir. Que no se vayan llenos del dolor de la vejez, sino con la gratitud a Dios y a ustedes por haber sido indulgentes y apoyarlos en sus últimos pasos. Nos dieron el ser, y eso es hermoso. ¡Hoy son ellos, mañana seremos nosotros! ¡Bendiciones!

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