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Tomen nota de nuestro proceso de selección

Como no es poca cosa lo que tenemos en juego, no es redundante insistir en la elección de los magistrados de Corte Suprema de Justicia, sobre todo ahora que estamos en la fase legislativa.
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Por el Imperio del Derecho

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No queremos pecar de jactanciosos, pero quienes han seguido –porque todo ha sido público– nuestro riguroso proceso interno de selección de precandidatos, nuestras férreas luchas en FEDAES por incorporar filtros, nuestras exigencias para que el CNJ condujera un proceso transparente, y hasta nuestras acciones encaminadas a que el CNJ depurara precisamente mediante la exigencia constitucional de la independencia a aquellos aspirantes que evidentemente no reunían tal requisito, sabrán que a pesar de que hemos querido dar el ejemplo, la tarea no ha sido fácil, y que en las votaciones de FEDAES hemos sido una minoría. Nos ha tocado remar contra corriente.

Por eso entendemos que incluso expertos extranjeros hayan criticado el proceso entero de selección de candidatos a magistrados. Aun con la poca información que dicen haber tenido, han constatado lo que reiteradamente hemos venido diciendo: que hace falta una reestructuración del proceso; sobre todo en FEDAES, estableciendo un perfil previo de idoneidad que deben llenar los aspirantes, el cual solo encuentra contenido aplicando filtros que verifiquen moralidad notoria comprobable, alta cualificación y experiencia en la rama de derecho que demanda el cargo, independencia política, económica, gremial, etcétera.

Practicamos lo que predicamos. En nuestro caso, convocamos con suficiente antelación a los posibles aspirantes, quienes se sometieron a la evaluación de una comisión de notables colegas, que examinaron sus hojas de vida, privilegiando la excelencia académica, trayectoria profesional, antecedentes libres de toda tacha; sometiéndose a entrevistas que examinaron a profundidad sus conocimientos en el campo que les sería requerido, su pensamiento jurídico, vocación de servicio y compromiso con el Estado de Derecho, además de analizar toda situación de diversa índole que pudiera comprometer su independencia e imparcialidad.

Además de eso, fueron examinados por nuestra membresía, y sometidos a conocimiento del público, sus postulaciones y hojas de vida, de modo que no se escaparan aun en dicha fase inicial del escrutinio de cualquier persona que pudiera, con causas justificadas, haber impugnado una postulación. Después de eso, los candidatos fueron calificados concienzudamente, aplicando baremos que previamente habíamos definido.

De 11 candidatos iniciales, 5 fueron finalmente preseleccionados en Asamblea General, en la que nuestra membresía votó de manera secreta; y 4 resultaron finalmente como nuestros candidatos en las votaciones de FEDAES. Nosotros sí entendimos nuestra responsabilidad constitucional.

Sabemos que el proceso de selección llevado a cabo por el CNJ aunque en términos de filtros, proceso y publicidad, mejoró sustancialmente con respecto al pasado, a las entrevistas públicas hechas a los aspirantes, les faltó precisión y dinamismo, mientras que la deliberación final no permitió conocer los criterios que terminaron prevaleciendo para elegir. Se ha mejorado, pero falta mucho por corregir.

El esfuerzo lo seguimos haciendo, y por eso es que para esta última etapa, no nos cansamos de pedir a la Asamblea que reforme su Reglamento Interior, y si no lo hace, que al menos elabore un instructivo que en alguna medida emule lo que nosotros ya hicimos; eso les ayudará a elegir mejor. Nosotros hicimos nuestra tarea; les toca ahora a los diputados. Nosotros, podemos colaborar.

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