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Tony Saca y Unidad

Nuestro país está ahora ante la posibilidad real de liberarse de ese pesado lastre que ha sido la polarización entre dos extremas ideológicas ancladas en el pasado de intolerancia y enfrentamiento estéril.
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La tercera opción, concretada en el movimiento de Unidad, es ya una realidad que reconfigura por completo el escenario político nacional. Nada es seguro, por supuesto, pero las posibilidades de victoria de ese movimiento, liderado por el expresidente Tony Saca, son cada vez más grandes si se considera el contexto de su emergencia.

Cuando la dirigencia roja perdió el rumbo, se convirtió en cúpula empresarial y fue de error en error hasta su derrota electoral de 2012, más amarga por cuanto le fue infligida por sus propios simpatizantes y militantes, utilicé varias veces el siguiente argumento: la derecha bien puede ahorrarse su torpe campaña propagandística contra el FMLN, porque la crítica de ese partido la hace de manera más inteligente y eficiente Dagoberto Gutiérrez desde la izquierda.

Ahora que ARENA ha hecho todo al revés, al completar su privatización y transformar su Comité Ejecutivo en una mera gerencia bajo el mando de sus grandes financistas (o de los dueños de ese partido, como suele decir de modo más directo Alfredo Mena Lagos), aquel mismo argumento puede invertirse de la forma siguiente: la izquierda bien puede ahorrarse su campaña propagandística contra ARENA, porque la crítica más devastadora contra ese partido la hace Ana Vilma de Escobar.

“¿Quién manda en ARENA?”, reclama ella públicamente, y en la misma pregunta, apoyada por la realidad evidente, señala de modo implícito a los verdaderos dueños del partido, al tiempo que denuncia explícitamente con nombre y apellido a quien no manda en absoluto: el candidato. Como ella lo confirmó, este último le ofreció un puesto en el Comité Ejecutivo, pero no pudo cumplir la promesa porque fue ninguneado por los que sí mandan.

Hay, sin embargo, una clara diferencia entre ambas situaciones. Dagoberto Gutiérrez elabora su crítica desde fuera del FMLN y, aunque su lucidez es evidente y fascinante, más bien parece una voz solitaria clamando en el desierto. De hecho, la cúpula roja no parece inquietarse mucho ante sus señalamientos. Y aunque esa cúpula persiste en su desvío ideológico y político, que es de carácter estratégico, hace algunos ajustes tácticos muy redituables en el plano puramente electoral.

Ana Vilma de Escobar, en cambio, lanza sus dardos certeros desde dentro de ARENA y su protesta es compartida a voz en cuello por otros dirigentes, exdirigentes, fundadores, diputados, alcaldes y directivos de las estructuras del partido. Además, observadores políticos que hasta hace poco cifraban sus esperanzas en los tricolores han comenzado a manifestar abiertamente su desilusión y su rechazo, hasta el punto de preanunciar el naufragio arenero.

Según mis cuentas, dada la profundización de la crisis interna y el examen de los números, ese naufragio es inevitable y comenzará a expresarse muy pronto, a lo sumo dentro de un par de meses, en una espiral de deserciones de personalidades y de grupos, lo que terminará por configurar la ya prevista desbandada ante la ausencia de una perspectiva de victoria para 2014.

Si la situación evoluciona efectivamente en ese sentido, y si como preveo la segunda vuelta electoral se da entre Salvador Sánchez Cerén y Tony Saca, ni siquiera es necesario preguntarse hacia dónde emigrará el voto de la base arenera y el de la izquierda frustrada por la desviación empresarial de la cúpula efemelenista. A mi juicio, eso es lo que garantizará el triunfo arrollador de Tony Saca y del movimiento de Unidad, pero más aún el rompimiento definitivo de la polarización que ha empantanado a nuestro país.

Tags:

  • dirigencia roja
  • campaña propagandistica
  • comite ejecutivo

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