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Tony Saca y la piedra filosofal: ¿$306 o $25 millones?

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Herman Duarte - Abogado y escritor

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En el ambiente político salvadoreño y peruano, desde hace años, se siente un olor a podredumbre que intoxica con su solo mencionar. La diferencia radica que en Perú se ha llegado al epicentro de la peste política, por medio de revelaciones de audios de los más altos niveles de funcionarios, involucrando los 3 poderes del Estado, y dejando como justas víctimas de la revelación Jupiteriana: la cabeza del presidente PPK, así como de diputados(as) y jueces de la Suprema Corte.

En El Salvador, tenemos una oportunidad de oro para llegar al nido de la corrupción: el juicio público y oral de Tony Saca. El expresidente de El Salvador (2004-2009) que llegó al poder gracias a una campaña con un enfoque en seguridad ("Plan Super Mano Dura" decía). Saca fue acusado de desviar 306 millones de dólares de fondos públicos de un país tercermundista con una crisis de seguridad pública. Saca negó por meses las acusaciones. Incluso en audiencia pública, solicitó que le dieran un arresto domiciliario, pues era "la persona más conocida de El Salvador". Tras negarlo por meses, finalmente aceptó y confesó que sí desvió $306 millones.

Según medios, el magnate de los medios radiales confesó para recibir una reducción de su condena y además ofreció devolver 25 millones de dólares. Esto será legal, pero no es correcto (ni de Dios). ¿Quién se quedará los otros $281 millones? Conforme el sistema de responsabilidad civil, debe reintegrar en su totalidad lo desfalcado (no un 20 %), además debe pagar los intereses corrientes y moratorios (así como si fuera una cuota de La Curacao, Prado o Simán). Además, debe indemnizar al pueblo por el daño moral y porque con el dinero que desvió – ¿y el exministro de Seguridad Figueroa?– podría haber apagado las hogueras de violencia, antes que se transformaran en el incendio que desangra al país.

Es inaudito que Saca pueda llegar a salir de la cárcel, tan rápido e impune, como Carlos Perla o el estafador profesional de la banca Robertío Mathies Hill, quien no devolvió los montos defraudados (1,000 millones de colones) y se le ve llevando una vida tan cinica, como lujosa (el lujo no es problema, sino la desfachatez que le valga un pepino reintegrar el daño causado). Es inaceptable, desde un criterio de justicia comparativa, que en SV alguien pague decenas de años en prisión por delitos de estafa por una fracción ínfima de lo responsable por Saca; pero en materia de fondos públicos, donde la postura es unánime que se trate algo delictivo, no exista una respuesta igual de contundente. Todos los problemas de El Salvador vienen por la sed insaciable y avaricia casi infinita de algunos grupos, no salimos de las 14 por estar entre corruptos, avariciosos y lideres mesiánicos. "It’s the corruption, STUPID", fácilmente nos podría decir Clinton.

Aceptar esta propuesta, aunque la legislación lo permite, sería terminar de quebrar la fibra moral del país. Don Douglas Meléndez: está en sus manos impedir esto, la Sala de lo Constitucional podría detener este tipo de arreglos, si se llegan a concretar, pero al casualmente no tener una Sala, resulta crucial que la ciudadanía esté alerta de lo que este personaje puede hacer.

Dios te salve patria sagrada.

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