Transformación productiva por el medio ambiente

Con mucha satisfacción finalice la semana anterior como presidente del consejo de la Organización Internacional del Azúcar. El haber ejercido este importante cargo fue un claro reconocimiento a la agroindustria azucarera salvadoreña, que como lo he dicho en otras ocasiones, es un ejemplo a escala mundial por la forma en que está organizada y normada en beneficio de todos los agentes económicos que participan en su cadena de valor.

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Tharsis Salomón López / Ministro de Economía

Tharsis Salomón López / Ministro de Economía

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Durante cuatro días de intenso trabajo, delegados de 87 países productores y de los más grandes consumidores junto con representantes de las empresas más importantes de este sector a escala global, analizamos el entorno de los desafíos y los beneficios de la agroindustria azucarera en los próximos años, de los cuales se destaca el creciente mercado del etanol, su aporte a la eficiencia energética y su positivo impacto ambiental.

El etanol es una fuente renovable de energía obtenida a partir de la fermentación de los azúcares, que puede utilizarse como combustible, solo o bien mezclado en cantidades variadas con gasolina y su uso se ha extendido alrededor del mundo como un producto amigable con el medio ambiente, principalmente para reemplazar un porcentaje del contenido del consumo de gasolinas.

Desde la perspectiva de la agroindustria azucarera, la producción de etanol representa una oportunidad para la diversificación de su portafolio de productos y la posibilidad de contar con fuentes alternativas de ingresos, particularmente en los ciclos de bajos precios internacionales del azúcar. De hecho, en muchos de los países, la cantidad de etanol de caña depende directamente de los precios internacionales del azúcar, los cuales son susceptibles y continuamente impactados por la especulación, cambios climáticos y nuevas tecnologías en semilla y riego.

Además, el consumo de etanol es promovido por gobiernos como una respuesta a los problemas de contaminación ambiental y una forma de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) estima que, con el uso de etanol en sus mezclas, los contaminantes en el aire se están reduciendo significativamente.

Un buen ejemplo es Brasil, en donde desde la década de 1980 la gasolina se comercializa con etanol en todas las gasolineras en una proporción de 20 % - 80 %. A estas concentraciones, el etanol actúa como un aditivo que beneficia la calidad, aumenta el octanaje de la gasolina y reduce emisiones contaminantes, como lo son el tetraetilo de plomo, el manganeso y otros que presentan restricción ambiental como el MTBE (éter metil tert butílico), cuyo uso está prohibido en muchos países.

Además de Brasil, entre otros países que cuentan con programas de mezcla de etanol con gasolina se encuentran los que integran la Unión Europea, Estados Unidos y Colombia.

El libro “Bioetanol de caña de azúcar: energía para el desarrollo sostenible”, elaborado por CEPAL, FAO y BNDES en 2008, concluye con una frase contundente sobre las ventajas del uso del etanol: “La eficiencia energética y su reducido efecto sobre la seguridad alimentaria son las principales ventajas del bioetanol de caña de azúcar sobre otros biocombustibles”.

A pesar de contar con una industria azucarera sólida y en franco crecimiento, nuestro país no cuenta aún con una política pública ni con una regulación expresa para el uso del etanol como combustible y por lo tanto no existe un entorno de reglas claras y de previsibilidad para que el sector realice las inversiones necesarias para su producción, desarrollo y crecimiento en beneficio del medio ambiente.

La agenda energética centroamericana establece que para 2030 al menos el 10 % del consumo regional de gasolinas deberá sustituirse por biocombustibles y, por tanto, es este uno de los desafíos que debemos enfrentar si queremos continuar transformando nuestra economía hacia una más eficiente, diversificada y productiva en beneficio de todos los salvadoreños.

Unámonos para crecer.

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