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Transformando vidas, transformando economías

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Carlos Alfaro Rivas

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Once y 12 años, respectivamente, tienen Airbnb y Uber, los detonantes de la economía compartida, que nacieron para cambiar vidas. Hoy no se habla de política cuscatleca pues, el martes pasado, cajas de lustre y hasta amenazas de muerte me llovieron.

Mejor hablemos de cómo cambian vidas estas maravillas. Las cambian porque abren posibilidades de ganarse el pan de cada día de forma digna. El que tiene un cacharrito: estudiante, retirado, maestra, cualquiera, ¡a manejar se ha dicho! Eso sí; deben pasar un fino colador, pues no se admiten peroles ni mareros. También deben tener un teléfono inteligente, dos dedos de frente, y amplio plan para navegar en Uberland y Wazeway.

Los que tienen un cuarto extra, y deseos de complementar su ingreso, interactuando con gente de distintas culturas, ¡alquilar se ha dicho! Dedos de frente requeridos para subir buenas fotos a airbnb.com, y buczos caperuczos con los ratings de los huéspedes potenciales; a primerizos, wechos.

Les invito a un tour por mi primera inmersión en la economía compartida: Australia 2016, sede del Ironman70.3 World Championship. El azul y blanco en poder de Claudia Vilanova "la Viejona", Aída Turcios "la Gacela" y Calín Alfaro "el Viejo Lin". No me lo van a creer: nuestro primer conductor Uber en Sídney de sangre usuluteca, aunque de Caliche ni pura estaca. Thomas (con h intercalada) nació en Perth en 1990 y se muere por conocer Shulton.

Estudia, da clases de inglés, trabaja en el zoológico, y maneja una SUV bien shineada y tuneada. Antes de atar cabos, nos da la bienvenida con una botellita de agua; nos pone la música de nuestro agrado (DO YOU COME FROM THE LAND DOWN UNDER) y, qué buena noticia, Waze lo manda por la ruta costera, la más bella; ¿cómo que bella? ¡Bellísima!

Thomas nunca se detiene, pues lo tiene loco una chinita, por lo que anda Ubereando para comprar el chicote y alquilar su nido de amor. Menos mal nuestro hotel era lejos pues alucinamos con un poderoso city y beach tour de Down Under. ¿Quién pagó el viaje del Viejo Lin? Mis Lifemiles (copia disponible).

Así como te movés pronto te casarás Thomas, aunque asegurate que el amor de tu vida no tenga Coronavirus, y nos bajamos con adrenalina al máximo, cantando "me lo paró, el Uber, me lo paró", justo lo que necesitábamos para nuestra misión.

Después de Sídney, Welcome to Brisbane, con 10 de rating a más Ubers transparentes, cómodos, eficientes, seguros, y con tour incluido. Lo máximo fue nuestro destino Airbnb, una casita como de Hansel y Gretel, en un bosque encima de la loma, a 25 metros de la casona de Bernhard y Rene (ella).

Bernhard, germano-ozzie, puro Indiana Jones, se dedica a tours de cacería; Rene, de Melbourne, partera a domicilio; ambos gozan la interacción con otras culturas y, de paso, ganan extra bee gees gracias a Airbnb.

Ex ironman Bernhard, por lo que caí en la gloria pues me ahorró $200 del armado y desarmado de la niña, me llevó a recorrer la pista, muy valiosos tips, y me recetó dinamita, para mis pichingas.

Nos gusta que nuestros clientes paguen, no por dormir, sino por una experiencia en un hogar australiano. "Qué buena filosofía carajo" aparece la lorita Pepita.

Señores taxistas y hoteleros, ¡reinvéntense! Este año sale a la bolsa Airbnb, en momentos mágicos pues su EBIT está color de rosa. Color de rosa, pero sedienta, están las finanzas de Uber, aunque su acción ya se está nivelando, gracias a Uber Eats. Cada noche, 2 millones de personas duermen en un Airbnb, y no en un hotel. Cada día, 3.7 millones se mueven en Uber, y no en taxi; negocios redondos, burbujeando como la Alka Seltzer. El terror de los amarillos, recién reingresa a Bogotá tras derrotar al sindicato de taxistas.

Les guste, o no les guste los pioneros de la economía compartida (ambos de San Francisco por cierto), burbujeando también en Sivar. Levantemos la copa por Uber y Aribnb, y brindemos por su poder de transformar vidas, transformar economías.

"Solo falta que nos lluevan cajas de lustre y amenazas de taxistas y hoteleros", culío la lorita.

Tags:

  • Airbnb
  • Uber
  • economía compartida
  • Australia

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