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Transparencia en dos dimensiones

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La doble moral en este país se encuentra en abundancia, sobre todo en la clase política. Hay doble moral en no dejar que tu pareja use un escote, pero cuentearte a la compañera de oficina porque lo usó. En quejarte de que tu esposa mucho gasta pero destinar varios dólares a las bebidas alcohólicas que compartes con tus amigos. En quejarte del despilfarro en las oficinas de gobierno pero imprimir a todo color tesis de 150 páginas en tu oficina. En poner una calcomanía con la Virgen, el rosario o Jesús en tu carro pero echarle el carro a cuanto vehículo te pasa a la par, o pitarle “la vieja” al que se tarda mucho en arrancar después de que el semáforo cambió de rojo a verde.

En fin, los ejemplos abundan, y algunos creen que la gente no los nota, como los diputados, que esta semana utilizaron cualquier clase de excusas para justificar su voto en madrugón por las reformas a la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP).

Se dieron golpes de pecho por varias horas durante la plenaria. “No las leímos”, dijeron, “no las teníamos claras”, “nos equivocamos”. Y entonces el presidente de la República veta las reformas, y todos están de acuerdo, como por arte de magia. Después de introducir la propuesta para reformar la ley, en la plenaria, a la 1 de la madrugada, ellos esta semana comprendieron su error y se retractaron.

Y entonces, uno dice, démosle el beneficio de la duda. Pero antes de que siquiera discutan el veto del señor presidente, aprueban la Ley de Partidos Políticos, pero no la que se ha discutido en tantas ocasiones, no la que pone en perspectiva el tema del financiamiento de los partidos ni la forma en que manejan sus finanzas.

Uno de los principales aspectos positivos que se esperaban de esta ley era volver públicos los informes financieros de los partidos políticos, de modo que la sociedad pueda conocer, sin mayores trabas, quién financia campañas políticas o toca la estrategia que se necesita de cara a unas elecciones.

Pero no, los diputados obvian esto y aprueban. Además, establecen como ente regulador al Tribunal Supremo Electoral, que estamos claros, no puede ser del todo independiente si sus magistrados son electos de los mismos partidos políticos. Ni siquiera han logrado contener la campaña política adelantada. Y que yo recuerde, no han resuelto varias ancestrales denuncias por el tipo de campaña política que hemos vivido en elecciones anteriores.

¿Va el TSE a fiscalizar a los partidos políticos? ¿Podrá realizar auditorías y obligar a los políticos a la rendición de cuentas?

No hay acaso una doble moral en decir que el país merece la LAIP, que votaron por error por unas reformas que le quitaban su carácter mandatario y lo pasaban a uno recomendable, pero aprobar, el mismo día, con los mismos diputados, una ley a la que le quitaron la parte más valiosa que le daba TRANSPARENCIA a las cuentas de los partidos políticos. De esa forma, hubieran podido evitar cualquier acusación, cualquier duda, cualquier sospecha sobre su financiamiento.

Hay una doble moral, pero además, pareciera que creen que vivimos en dimensiones paralelas y que nadie notará su forma de operar, tan inconsistente entre lo que expresan y lo que hacen.

Dicen que el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Pero algunas personas al menos lo intentan, los diputados ya ni eso.

Tags:

  • Transparencia
  • Ley de Acceso a la Información Pública

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