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Transportarse en el Gran San Salvador

Transportarse en el AMSS es una estresante y sufrida aventura diaria. Lo es sobre todo para los que usan el llamado transporte público, el cual está constantemente expuesto a asaltos, homicidios, acoso sexual a las mujeres, accidentes, incomodidades, calor, así como rutas mal diseñadas que obligan en muchos casos a utilizar varios buses y emplear más de 3-4 horas de su jornada; sus 8 horas de trabajo laboral se transforman así, sumado el tiempo desgastante de su desplazamiento, en “jornadas” de 11-12 horas.
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Roberto Rubio-Fabián, Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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También transportarse en el AMSS para los que tienen vehículos particulares es una desagradable y tensa odisea de todos los días: conductores agresivos que te echan el carro y sobre todo buses y microbuses, los cuales además te inyectan bocanadas de humo; conductores abusivos que no respetan las señales de tránsito ni las filas; falta de cortesía; embotellamientos frecuentes o colapso vehicular en amplias zonas por ligeros accidentes (no se mueven los carros accidentados hasta que llegue el seguro y la policía); motoristas que se estacionan donde les ronca la gana; alcantarillas destapadas y hoyos que arruinan los amortiguadores o provocan accidentes. En fin, agresividad, irrespeto, estrés, desgaste innecesario de energía y nervios, es lo que circula cotidianamente por las calles del Gran San Salvador.

El problema es de gran complejidad y de no fácil solución. Requiere de recursos financieros, personal calificado, planificación, amplias mejoras de infraestructura. Pero sobre todo requiere de voluntad e ingenio, “salirse de la caja”, comenzar con lo simple sin dejar de avanzar hacia lo complejo, pensar, como se titula el libro del economista alemán Schumacher, que “Lo pequeño es hermoso”.

Por ejemplo ¿por qué no pensar en alternativas a los millonarios pasos a desnivel, los cuales más adelante dan paso a embudos y embotellamientos? Para muchas rutas de alto congestionamiento ¿acaso no saldría más barato y efectivo contar con varias centenas de policías de tránsito bien entrenados y capacitados en el arte de dar vía, apoyados en alta tecnología vial? (los actuales policías más bien contribuyen a las trabazones).

Pero hay cosas más simples e inmediatas que se pueden hacer para comenzar, con voluntad e ingenio como hemos dicho. Por ejemplo, se pueden realizar muchas y amplias mejoras en las señalizaciones, cuyas deficiencias contribuyen a accidentes, agresividades y abusos. No requiere mayores recursos y sabiduría hacer una reubicación de las paradas de buses, muchas de las cuales, permitidas y no permitidas, se encuentran colocadas a la par de las esquinas. No requiere mucho esfuerzo actuar con firmeza contra los que violan las leyes de tránsito, aumentando y visibilizando los castigos de forma contundente y permanente para disuadir a los infractores. Tampoco pareciera que requiere mucho debate legislativo aprobar leyes o mejorar reglamentos de tránsito; para el caso, se producen enormes congestionamientos a causa de accidentes donde los vehículos no pueden ser retirados hasta que llegue el seguro y la policía (que justamente tardan en llegar porque hay embotellamiento), ¿por qué no permitir la prueba fotográfica de accidentes como prueba válida de trámite del seguro? Asimismo, no creo que requiera sesudos debates legislativos aprobar incrementos sustantivos de multas.

Se pueden hacer muchas cosas. Lo peor es no hacer nada o casi nada, y dejar que esta selva vehicular de todos los días sea cada vez más salvaje.

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