Lo más visto

Más de Opinión

Trastorno = C + C + C

Enlace copiado
Rafael Ernesto Góchez

Rafael Ernesto Góchez

Enlace copiado

El trastorno institucional que padece el país proviene de la exclusión ciudadana y el elitismo en la toma de decisiones de interés nacional. Los "dolores del crecimiento democrático" se reflejan en tres síntomas de la actividad del Estado: contrasentido, confrontación y confusión.

El "contrasentido" se constata al ver que la deuda pública supera el 70 % del PIB y el país sigue sin abordar las causas de los principales problemas, sin profesionalizar el servicio público y sin fijar metas nacionales. La "confrontación" se refleja en la lucha por controlar el aparato estatal y el rechazo al diálogo. La "confusión" surge por aferrarse a un modelo centralista basado en la exportación de mano de obra, el cual es insostenible por el relevo generacional y las medidas antiinmigrantes (menor ingreso de divisas en el mediano plazo).

Las tres "C" (contrasentido, confrontación y confusión) también nutren a los movimientos antisistema que recurren al odio y la desinformación para desbaratar el orden constitucional, pero sin proponer un modelo alternativo, democrático y viable. Ello explica las olas de insultos y descalificaciones que inundan varias redes sociales y espacios televisivos, radiales y periodísticos. Estos hechos confirman la necesidad de que las organizaciones cívicas y la academia contribuyan con información, análisis y debates serios, objetivos y propositivos.

Ante una situación tan delicada, procede que la ciudadanía actúe sin fanatismo y con base en argumentos sólidos y cualificados. Por ello y dado que muchos compatriotas siguen viendo el árbol y no el bosque, es oportuno recordar al célebre astrónomo y físico italiano Galileo Galilei (1564-1642). ¿Por qué? Porque de forma similar a aquel tiempo en que se creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra y que la Tierra era el centro del Universo, hay varios dirigentes políticos que piensan que el mundo gira alrededor de El Salvador, olvidándose de que el país es altamente dependiente del exterior (remesas, dólares, exportaciones, inversiones y cooperaciones).

En este contexto, las organizaciones cívicas y la academia deberían ayudar a construir una visión de país. Avanzar en esa ruta es clave para vencer el hartazgo ciudadano y potenciar el sistema de libertades. Conviene, entonces, abrirle las puertas a la sensatez y el diálogo. Aquí se exponen cinco pasos en pro de la democracia.

1. Informar y empoderar a la ciudadanía en defensa de sus intereses y derechos.

2. Generar una "masa crítica" que sea propositiva (sociedad civil, academia y sector productivo) para apoyar –técnica y cívicamente– la puesta en marcha de un Plan de País.

3. Lograr el apoyo y acompañamiento de la comunidad internacional, para proponer e implementar soluciones coherentes y viables a nivel nacional.

4. Diseñar y ejecutar una efectiva estrategia comunicacional (desde la sociedad civil y la academia), que promueva la transparencia, la aplicación de la ley y la cohesión social.

5. Crear una red cívica a nivel internacional para mejorar la imagen del país.

Conclusión: el trastorno institucional que padece El Salvador se exterioriza en las tres "C" (contrasentido, confrontación y confusión), las cuales se crearon a lo largo de décadas de centralismo y corrupción. El reto está en abrirle las puertas a la sociedad, controlar el ejercicio del poder público y construir una visión de país. La tarea es titánica pero impostergable. De hacerlo, el país daría un giro de 90 grados y saldría adelante por una vía democrática.

Tags:

  • trastorno institucional
  • contrasentido
  • confrontación
  • confusión
  • organizaciones cívicas

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines