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Tres embajadores participaron en marcha pro-aborto

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Evange Sol de Guirola

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Los embajadores, al igual que todo extranjero, deben respetar las leyes y la identidad cultural de El Salvador. Como representantes de sus países, sus cargos los obligan a impulsar buenas relaciones entre las naciones y sus ciudadanos.

Según lo establecido en acuerdos internacionales, la no-intromisión en asuntos internos de los Estados ante los que están acreditados es principio elemental de toda misión diplomática. El respeto mutuo es un imperativo en toda relación amistosa.

Haciendo caso omiso a estas reglas, los embajadores de Francia, Alemania y la Unión Europea participaron en una marcha feminista el 8-03-19, Día de la Mujer, en la que se exigía el aborto legal. Portaron pañuelos verdes, símbolos del aborto legal a petición, con mensajes como "Decidir es mi Derecho".

Dichas acciones constituyen una clara transgresión a nuestra soberanía y una ofensa al pueblo salvadoreño. Públicamente demostraron sus aspiraciones a cambiar la legislación que protege a los salvadoreños más pequeños e indefensos para que puedan ser asesinados libremente por sus madres. Esta intervención los pone en peligro.

Nuestra Constitución, en su PRIMER artículo, decreta que la persona humana es el origen y el fin del Estado, reconoce como persona a TODO ser humano desde el momento de la concepción, y garantiza los derechos de TODAS las personas. El derecho a la vida, del cual se derivan los demás, es el primordial.

Aparentemente, ellos rechazan el derecho a vivir de los no-natos, discriminatoriamente los invisibilizan negando su existencia, y los consideran un estorbo para los "derechos" de la mujer. Pero no pueden intentar que asumamos sus erradas creencias. Eso es imperialismo ideológico.

Quizás no pueden comprender que la enorme mayoría de salvadoreñas no queremos matar a nuestros hijos. Los amamos y deseamos su protección desde que están en el vientre. Nos parece incoherente, una tremenda injusticia, que no se les conceda ningún derecho; que puedan ser descuartizados de acuerdo con el antojo de sus mamás.

También reconocemos que la mujer que aborta es víctima de la explotación de un negocio sanguinario. Queda dañada.

Prueba del escueto apoyo al aborto es la poca participación de salvadoreños en marchas abortistas que son financiadas por organizaciones internacionalistas con intereses creados.

Probablemente el aborto irrestricto les parezca "progreso". Progreso: "mejora o avance que experimenta una persona o una cosa hacia un estado mejor, más avanzado o más desarrollado". ¿Nos elevamos como seres humanos matando a seres humanos más débiles por ser "inconvenientes"? ¿Progreso o regreso? En civilizaciones antiguas comúnmente se practicaba el aborto.

La ciencia y la tecnología han reafirmado nuestras convicciones. Ya podemos ver a esos humanos, con ADN que confirma su humanidad, vivos, creciendo y moviéndose dentro del vientre.

Señores embajadores: si realmente les interesa el bienestar de la mujer, promuevan políticas públicas que mejoren el sistema de salud con atención especial a las mujeres embarazadas a fin de reducir la muerte por pre-eclampsia, primera causa de mortalidad materna en El Salvador, y la creación de refugios para mujeres que enfrentan embarazos en dificultad.

El sentir de la mayoría de salvadoreños se refleja en los pañuelos celestes que significan "Salvemos las dos Vidas". Esos deberían portar. Proteger a ambos es verdadero progreso.

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