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Trump: vulgar billonario xenofóbico, ignorante demagogo, ¿presidente?

EUA sigue siendo la única potencia con poder e influencia en el mundo. Por primera vez en su historia, un billonario vulgar xenofóbico, ignorante y demagogo ha llegado a la recta final de la contienda presidencial, ante el repudio de amplios sectores de su propio partido republicano, y el asombro y miedo de los más respetables líderes del mundo entero.
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Lo que pase en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos debe preocuparle no solo a los estadounidenses sino al mundo entero, tanto o más ahora en que las guerras civiles en el Oriente Medio, las migraciones masivas y las crisis humanitarias están a la orden del día, en que la economía mundial crece muy lentamente y la incertidumbre y el pesimismo se apoderan cada vez más de los ciudadanos del mundo entero. No obstante, su poder ha disminuido respecto a otros tiempos, Estados Unidos sigue siendo la única potencia con poder e influencia en el mundo entero. Lo que suceda en las elecciones presidenciales de noviembre próximo nos debe interesar a todos aún más, porque por primera vez en la historia un vulgar billonario xenofóbico, extremadamente ignorante y demagogo ha llegado a la recta final de la contienda presidencial de Estados Unidos, ante el repudio de amplios sectores de su propio partido republicano, y el asombro y miedo de los más respetables líderes del mundo entero.

Los últimos dos candidatos presidenciales republicanos lo detestan, el exgobernador de Massachussets Mit Romney y el senador John McCain. Ambos han andado en campaña intentando evitar su nominación. Pero McCain, el férreo líder republicano del conservador estado de Arizona ha ido aún más lejos cometiendo un virtual “sacrilegio” en la tradición republicana, al expresar que ahora está preparado para respaldar a la candidata demócrata Hillary Clinton. Stuart Stevens, el principal estratega de la campaña presidencial de Romney en 2012, dijo esta semana que Trump “ha probado ser desbalanceado y excepcionalmente no cualificado para ser presidente… Trump es despreciable y probará ser un desastre para el partido. Les insto a todos a continuar oponiéndosele”. Otros como Lanhee J. Chen, un asesor de política exterior de Romney en 2012 y del senador Marco Rubio en esta campaña, dijo que él está buscando opciones afuera del partido, “urgiendo discusiones sobre una alternativa de tercer partido”.

Ahora, la gran pregunta es: ¿puede Trump ganar? Las últimas encuestas le dan a la virtual candidata demócrata un margen favorable entre 10 a 15 puntos a escala nacional. Pero en Estados Unidos no se eligen a los presidentes con el voto mayoritario de los votantes, sino de los 52 estados de la Unión, con el llamado “voto electoral”. Un artículo aparecido ayer en el respetado periódico conservador Wall Street Journal sintetiza el análisis y la respuesta así: “Desde 1992, cada candidato demócrata ha ganado un sólido pedazo de 18 estados y el distrito de Columbia, que juntos suman 242 de los 270 votos que se necesitan para ganar. Los republicanos… han logrado un sólido pedazo de 13 estados con solo 102 votos electorales. El Reporte Político Cook ofrece un recuento más caritativo de hacia dónde las cosas apuntan ahora, diciendo que los demócratas cuentan con 217 votos seguros para comenzar, mientras los republicanos tienen 191. (Pero es valioso notar que George W. Bush ganó sus dos elecciones, en 2000 y 2004, por un promedio de solo 20 votos electorales –absolutamente diminutos en cualquier medición- mientras Barack Obama ganó por un promedio de 159 votos electorales). Por lo tanto, para triunfar, el Sr. Trump tendrá que alterar el mapa electoral de maneras históricamente dramáticas. Él tendrá que arrebatar no solo pocos estados –como Colorado, Virginia, Nevada o Nuevo México- que se fueron con Obama en ambos 2008 y 2012… Él también deberá casi con certitud capturar un par de estados –como Míchigan, Pensilvania o Wisconsin- que no han caído en la columna de R desde 1980”. (Neil King Jr. “Fall election looks tough for Trump”, WSJ, may 4, 2016). Y a continuación King se pregunta: “¿Hay alguna señal en este momento que el Sr. Trump tenga el momentum para lograr semejante hazaña?”

King analiza las extraordinariamente altas opiniones negativas para ambos virtuales candidatos, 58 % para Clinton con un tercio de opiniones positivas y 65 % para Trump, con un cuarto de opiniones positivas, concluyendo: “Ningún virtual candidato en la era moderna ha entrado a una campaña con tan altos negativos”. Para triunfar en el medio oeste, aún si Clinton gana todos los estados péndulo que Obama controló en 2008 y 2012, Trump tendría que ganar Pensilvania, Ohio, Míchigan y Wisconsin, ganados por los republicanos la última vez en 1984 con Ronald Reagan. Finalmente, King cita una compañía que amalgama predicciones de apuestas, encuestas y otras mediciones que asegura que los demócratas tienen un 70 % de probabilidades de ganar.

Mientras los demócratas se unificarán en torno a Clinton, los republicanos se dividirán aún más con Trump. Y los grandes poderes económicos, financieros y mediáticos contribuirán a su derrota. Hillary Clinton ganará y evitará que Estados Unidos y el mundo padezcan las consecuencias de semejante amenaza en la Casa Blanca.

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