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Ubiquémonos en la realidad global para aprovechar legítimamente todas las oportunidades que se nos abren

Saquemos las debidas ventajas de esa tendencia universal, para que El Salvador y los salvadoreños ganemos cada vez más presencia y más incidencia en el mapa regional y global

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La Prensa Gráfica

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Como hemos señalado en múltiples oportunidades durante los tiempos más recientes, las condiciones que prevalecen en esta nueva era de globalización expansiva hacen que países como El Salvador, tradicionalmente marginados en el concierto internacional, puedan acceder a oportunidades de crecimiento y de desarrollo que en otras épocas eran inimaginables por las exclusiones que imponía entonces la configuración política y socioeconómica del mundo. Esto tenemos que enfatizarlo para que las viejas imágenes, con sus consecuentes constricciones, no sigan impidiendo que nos veamos y funcionemos como la realidad actual permite y determina.

En este sentido, nuestro país debe empezar a aprovechar al máximo los beneficios del fenómeno global, estableciendo vínculos favorables con todos los países que estén dispuestos a ello. Es comprensible que en este nuevo proceso vayan surgiendo de inmediato reservas y aun sospechas sobre lo que puede estar detrás de cada acercamiento y cada ofrecimiento, pero eso no debe obstaculizar de entrada las posibilidades de cooperación y de inversión que son tan propias del momento presente. Hay que garantizar la claridad de todos los procesos que se vayan produciendo en la ruta de los entendimientos para la coordinación y para el apoyo, y a la vez es siempre oportuno y conducente habilitar las nuevas visiones, que son las que rigen el avance del progreso en esta era de transversalidades expansivas.

En ese orden los esfuerzos que ha emprendido la nueva Administración gubernamental de nuestro país están moviendo iniciativas dentro del nuevo esquema de los máximos poderes a nivel mundial. Para el caso, las relaciones con Estados Unidos, que es nuestro socio histórico más relevante desde siempre, deben fortalecerse, profundizarse y multiplicarse al ritmo de las circunstancias. Distintos funcionarios del Gobierno estadounidense han subrayado este punto, y el Embajador de Estados Unidos en nuestro país acaba de reafirmarlo: "Nos comprometemos a continuar apoyándolos porque creemos en invertir en este país, por los valores que compartimos, por los fuertes lazos que existen entre nuestros países y nuestra gente..."

También hay que ir al encuentro de nuevas vinculaciones que sean favorables y a la vez responsables. En ese sentido, el viaje del mandatario salvadoreño por tres países vitales en la actualidad como son Japón, la República Popular China y Qatar constituye un signo de apertura hacia nuevos espacios de cooperación y de inversión. Ya hay proyectos concretos anunciados como producto de estos acercamientos, y lo que se espera es que la dinámica continúe avanzando en la forma proyectada, para que El Salvador obtenga los frutos que corresponden.

Una de las principales ventajas del acontecer actual en todos los planos es que hay una tendencia creciente e imparable a borrar anticuadas fronteras tanto ideológicas como políticas y económicas. Saquemos las debidas ventajas de esa tendencia universal, para que El Salvador y los salvadoreños ganemos cada vez más presencia y más incidencia en el mapa regional y global. Esto es a la vez una oportunidad sin precedentes y un compromiso sin alternativas.

Hay que continuar vigorosamente en el empeño de reubicarnos creativa y constructivamente en todos esos espacios que la misma realidad imperante pone a nuestra disposición, como nunca antes.

Este, pues, es tiempo para consolidar progreso tanto en el presente como hacia el futuro. Hay que cuidar el avance, pero sin permitir que los viejas y trasnochadas reticencias y resistencias sigan haciendo de las suyas.

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